viernes, 19 de marzo de 2010

"You don't have to worry"

Autor: Eve Suárez
Clasificación: General.
Género: Romance.



"You don't have to worry"
Capitulo unico.


Podría verse claramente como el oxigeno de su caliente respiración salía de su boca, la fría temperatura hacia que su piel ser erizara cuando el edredón dejaba de cubrirlo y un escalofrió lo recorrió cuando su pecho se descubrió. Abrió lentamente los ojos con cansancio y miro el reloj digital sobre la cajonera a su lado. Cubrió nuevamente su cuerpo desnudo con el edredón y se acurruco hacia su lado derecho buscando a la persona con la que solía compartir la cama. Noto el vació y la diferencia de temperaturas sobre la fría tela, sin preocuparse en lo absoluto, se acomodo a sus anchas y termino en posición fetal queriendo opacar el frio, aun así, era inútil, aquel movimiento que lo había hecho descubrirse había robado el calor que su cuerpo guardaba.
Resignado, se levanto de golpe haciéndose el valiente contra el frío, instantáneamente un débil “crack” inundo el silencio.
—Deja de hacer eso, Shane —Reprocho, algo fastidiado que él hiciera eso todas las mañanas o de colmo, que aprovechara cualquier instante para tomarle una foto.
Shane hizo un puchero de culpabilidad, pero aun así, estaba más que claro que no dejaría de hacerlo, aparte de ser su trabajo, le encantaba fotografiar a Brendon.
Dejo su cámara réflex 35 mm sobre el buro cercas de la entrada y se sentó al borde de la cama, se tomo toda la libertad de acercarse hacia él y besar su frente mientras acariciaba su fino torso. Eso, hizo a Brendon recordar lo que había pasado la noche anterior subiendo el calor a sus mejillas, sonrió ampliamente y miro a Shane aun con su radiante sonrisa sobre los labios.

Shane adoraba aquello, siempre había pensando que Brendon era del tipo personas que sonreían ocho días a la semana, y verlo dudoso era un debilidad ante él. Lo tomo con ambas manos de las mejillas y lo acerco hasta tenerlo rosando sus labios, beso débilmente y nuevamente sus labios cayeron sobre su frente.

El chico sintió su corazón golpear salvajemente sobre su pecho amenazando con perforarlo. Tanta ternura lo había hecho enloquecer esos últimos meses y hasta la fecha, cada segundo, Shane se las ingeniaba para acelerar su corazón y tener sus mejillas ardiendo.
Bien, no habían pasado de “amigos” delante de la sociedad, simplemente se sabía que ambos eran buenos amigos y Vivian juntos por motivos que no explicaron, desde entonces esa se ha mantenido como la “versión oficial” de su relación, la cual, dentro de aquella casa, era algo más que un solo compartimiento fraternal.
Brendon termino por besar con premura los labios de Shane antes de meterse a la ducha, la cual consistía de un baño caliente acompañado con el aroma del champú. El calor volvía a hacer acto de presencia e inevitablemente aquello se tornara placentero. Termino saliendo con la toalla sobre las caderas cubriendo su cuerpo, con el agua aun escurriendo, salió del baño dejando huellas conforme caminaba. Busco ropa en el closet y opto por una camiseta amarilla, un saco tirándole a la misma tonalidad y unos jeans azules.

—¡Shane! —Reprocho por segunda vez en la mañana cuando volvió a escuchar la cámara hacer “crack” detrás de él— ¿Ahora te dedicaras a vender pornografía mía?
Shane rió sonoramente, era más que obvio que ni aunque le ofrecieran millones por aquella foto de Brendon con una toalla sobre las caderas dejaría que alguien más la viera.
—Haría un buen negocio —Dijo aun riendo— ¿Saldrás? —Preguntó con curiosidad cuando Brendon abrochaba las cintas de sus converse.
—Sí, ¿no te lo dije? —Exclamó levantando la mirada sin dejar de amarrar las agujetas— Saldré con los chicos...
Shane soltó un débil “oh” mientras miraba la memoria de la cámara, todas, en su mayoría, era fotografías de Brendon.
—¿Irán todos? —Preguntó casi inconscientemente.
—Si —Contesto el otro. Sabía exactamente a donde intentaba llegar con aquello… Ryan, sin duda alguna.
Shane sabía lo que significaba aquello, y siéndose sincero no le agradaba en lo absoluto que aquella reunión incluyera a todos los amigos y ex compañeros de banda de Brendon. Al final, todo se resguardaba en una sola persona, Ryan Ross.
Estaba más que clara la situación, sentía un vacio junto a una acidez en el estomago cada vez que Ryan lanzaba aquellas miradas a Brendon, o cuando insinuaba cosas encima del escenario, sin embargo, el chico le agradaba bastante y jamás dio a notar un recelo hacia él.
En cambio, Brendon estaba siempre al tanto de la situación y sabia de ante mano que el nombre de Ryan causaba incomodidad entre ellos, aun así, escuchar su nombre, era algo bendito para sus oídos.

—¿Por qué no vienes con nosotros? —Preguntó Brendon suavizando el silencio.
—Quiero avanzar en un proyecto, ve tu —Mintió. Incomodar y ganarse un dolor de estomago era lo menos que quería.

Brendon le lanzo una mirada dubitativa mientras terminaba de verse en el espejo. Shane sin decir nada salió de la habitación dirigiéndose a su cuarto rojo donde solía pasarse horas revelando y desechando fotos.

—Regreso más tarde —Anunció Brendon detrás de la puerta del cuarto rojo.

Shane dejo lo que estaba haciendo y lo alcanzo en la puerta principal.

—Ve con cuidado —Dijo. Acaricio su cabello y le sonrió como solía hacerlo— Diviértete —Exclamó con toda sinceridad, revolvió su cabello y le lanzo una sonrisa que se marco perfectamente en los labios. Brendon miro hipnotizado aquella sonrisa por parte de su novio, de igual forma le sonrió con una sonrisa con la peculiaridad de Brendon Urie, mostrando toda su perfecta mandíbula.
Giro el picaporte de la puerta principal y antes de cerrarla detrás de él se dio el lujo de besarlo.

—Nos vemos en la noche —Y aunque eso sonó como despedida, Shane noto el tono pícaro de sus palabras. Sonrió tímido y miro como Brendon subía a su automóvil.


Cantaba, casi gritando. Sentía una alegría dentro de él invadiendo su estomago. Salir siempre lo ponía de buen humor, y ni se diga de Shane. A pesar de “No woman, no cry” de Bob Marley era lenta, Brendon le ponía un ritmo acelerado haciendo la canción más divertida.
Freno cuando la luz se puso en rojo y se apresuro para cambiar de Bob Marley a Frank Sinatra. Un cambio algo brusco pero “I’ve got you under my skin” siempre le había gustado, y si andaba de buen humor ¿porque no disfrutarla?
Era perfecto para interpretar esa canción. Su voz resonaba dentro de su lujoso BMW negro con los asientos de piel y la comodidad que este le otorgara. Espero a que la luz cambiara, cantando cada parte de la canción que se sabía de memoria, e inclusive, si se le pidiera que la cantara al revés, posiblemente lo lograría.
Fijo su mirada al frente, esperando la luz para poder retornar a su derecha.
Minutos después se encontraba frente a la puerta, dudoso si entrar sería una buena idea y, aunque, sabía en que terminaría todo, toco el timbre.
Lo primero que alcanzo a percibir cuando la puerta estuvo habiéndose fue ese olor a madera, típico en la casa de Ryan. Instantes después la mirada de Ryan lo contemplada de pies a cabeza con aire de sorpresa y cinismo.

—Hey —Exclamó Ryan a modo de saludo mirándolo determinadamente.
—Hola —Saludó tímidamente el moreno. Sentía como la mirada de Ryan se posaba en su cuerpo y lo analizara como rayos x.

Sin más y sin siquiera esperar que su amigo le invitaría a pasar, entro de largo sin mirar a Ryan al pasar a su lado, vio, de reojo, que una sonrisa cínica se formo en el rostro del muchacho. Ahora, sentía una gran culpa por haber ido.
La convivencia fue agradable. Eran casi tres meses que no veía a sus amigos y era claro que era imposible no extrañarlos después de convivir tanto tiempo con ellos.
Si bien, habían terminado su carrera con la banda hace más de dos años después de una exitosa trayectoria que seguramente marco a toda una generación. Eran reconocidos, admirados y sin duda, queridos.
Ahora, cada quien tenía su propias vidas, separados de los demás y aun así seguían siendo buenos amigos. Por cosas del destino, no podían verse a menudo pero ya era costumbre mantener el contacto mínimo, para saber cómo estaban o si se les daba la oportunidad hacer una partida de bolos.
Jonathan era el que acostumbraba mantener a todos en contacto y si no fuera por él, sería casi imposible ver a Spencer, quien lleva dedicando más tiempo a su trabajo que a su propia vida social. Como siempre, el responsable y dedicado: Spencer Smith.
Y de Ryan Ross ¿a quien quería mentirle Brendon? Era la única persona con la que mantenía mas contacto, a penas y tres semanas que Brendon lo había visto, llevándolo a una situación que termino haciéndole sentirse una mierda por faltarle el respeto a Shane. Aquella velada no termino más que en una serie de eventos que conllevaron a una situación más íntima que solían mostrar frente al público, y el solo hecho de recordarlo hacia que sus mejillas se tornaran rosadas a causa de la ira y repulsión que sentía hacia el mismo.
De alguna forma u otra, Ryan termino convirtiéndose en su amigos con mas derechos de los que un amigo debería tener, en pocas palabras, un amante.

—En serio Jonathan, ya quiero irme —Rogaba Spencer intentando levantarse del diván marrón que Ryan tenía desde hace ya años.

Jonathan hizo una cara de fastidio. Sabía que no podía quedarse a solas con Brendon y Ryan, en primera, Ryan era callado cuando no le daban un tema que tuviera la dicha de llamar su atención, y en segunda, porque solo hacia mal tercio. Si, Walker lo sabía.

—Bien —Dijo resignado— Después de todo creo que ya es algo tarde —Exclamó mirando el reloj en su mueca izquierda. No eran más de las ocho de la noche. Barullo vencido.

Spencer fue el primero en marcharse, alegando que tenía otras cosas que hacer como excusa para salir con Katie, su novia.
Jonathan, no aguanto media hora.

Ryan, ese hombre no sabía cómo disimular sus miradas hacia Brendon. Prácticamente, se le era imposible despegar la mirada de alguna extremidad del cuerpo de su ex vocalista, era imán para su mirada. Su piel nívea, tersa, blanca y suave, tan deseable y provocativa ¿Cómo lo sabía? Como si nunca hubiera recorrido su piel con sus finos dedos.

La situación había comenzado desesperara a Brendon. Notaba las miradas de su amigo, como proyectiles dirigiéndose a su cuerpo dispuestos a no detenerse.
Era ahora o nunca, debía de marcharse y regresar a casa, con Shane, quien lo esperaba y lo seguiría esperando… siempre.

—Yo también me marcho —Anunció.

“Ya no tengo nada que hacer aquí” Pensó inmediatamente tomando las llaves de su auto sobre la mesita y dirigiéndose a la salida, con los pasos de Ryan atrás casi pisándole los talones.
Le molestaba, demasiado, que a veces Ryan fuera tan distante, tan callado pero a la vez tan soberbio, cínico y ególatra, con su silencio representando todos aquellos defectos.
Anhelaba, que mínimo (aunque no fuera lo correcto) le pidiera que se quedara un rato más.
Tomo el picaporte de la entrada principal, en parte desilusionado, en parte aliviado.

—Ryan… no…

Reprocho al sentir la mano del castaño escabullirse por debajo de su camisa hasta llegar a su abdomen, plano y firme. Cerró los ojos, vencido. Estaba acabado, no podía contra su fuerza de voluntad, esta, llevaba las de perder.

—No era justo que te fueras solo así —Susurró Ryan sobre el odio, con voz débil y melosa.
Sexy, encajaba mejor.

Brendon pego su frente en la puerta. Era una derrota, lo era…


Jadeaba. Ryan siempre lograba quitarle todo el oxigeno a sus pulmones. Siempre pensó que si lo dejaba besarle más tiempo, terminaría muerto de asfixia, Ryan, parecía tener una fuente interminable de oxigeno.

Y ahí iban de nuevo…

Ryan se la ingeniaba para llevar la excitación de Brendon al borde, haciéndole olvidarse que Shane estaba involucrado en todo ese lio que habían causado.
Con el rostro pegado a las sabanas de la amplia cama, Brendon olvidaba todo. Su sudor recorría su rostro perezosamente llegando hasta el cuello y resbalando por su pecho.
Mirar a Ryan en esa situación se le era imposible, bueno, no era que no pudiera, sino que no tenía el valor suficiente para mirar el rostro de Ryan deformado de placer, jadeante y jodidamente sexy, el cual solo lo excitaría más, si es que era posible.

¡Era un idiota! Si, estaba consciente de que lo era.
Se había enamorado de Ryan, hace más de cuatro años que lo había hecho.
¿Cómo?, ni él lo sabían.
Y por más difícil que suene que Brendon se haya enamorado de Ryan más creíble era.
La indiferencia, los aires de superioridad, su ingenio, creatividad, su gracia, sus miedos, las repulsiones, los ataques de ansiedad, sus berrinches… todo, a la larga, fue creando sentimientos que ya era demasiado tarde para retractar.
A ambos les encantaría saber cómo era que habían llegado a esto. Bien, no se quejaban pero no fue nada normal que un día para otro terminara teniendo tanta confianza como para besarse entre cada oportunidad.

El castaño recorría con sus manos cada extremidad del cuerpo de Brendon. Se le era imposible dejarlo en paz, había llegado al punto en el que tocarlo y hacerlo gemir era adictivo.
Se movía rápidamente, saliendo y entrando en él, jadeando al sentir lo estrecho que era y lo increíble que Brendon lo hacía.
Lo quería, muy a su manera, pero quería a Brendon. Quizás lo amaba, posiblemente no podría dejarlo y tal vez se le dificultaba imaginarlo con Shane. Eran tantos sentimientos encontrados que se odiaba, se odiaba por sentir celos y no poder demostrarlo, y es que era imposible (a veces) poder sentirse celoso cuando sabía que podía tenerlo. Y, consiente de todo, no se sentía culpable de nada, ni siquiera de que Shane terminara siendo lastimado, si así lo fuera, quizás se alegraría.
Mientras besaba la espalda de Brendon y sentía los espasmos contraerse en el abdomen de este, se dio cuenta que cuanto lo quería. Si, ahora podía decir que lo amaba pero, amor… era un término demasiado fuerte, y por ello, estaba dispuesto a afrontarse a cualquier cosa que sucediera y si no le convenía, tendría que estar dispuesto a aceptarla, y sentirse feliz por él
Al fin de cuentas, estaba preparado para lo que viniera.


Entro siligiosamente a la habitación donde Shane yacía sobre la cama en un sueño profundo. Se descalzo, tomo ropa del closet y sin hacer el menor ruido posible, entro a la ducha.
Maldita sea la hora en la que la ducha se había convertido en su lugar de reflexión. Mientras tallaba su cabello la conciencia no lo deja en paz. ¿Aun tenía le cinismo de darle la cara a Shane? Casi seis meses, eso, se volvía sencillo.
Cuando su cuerpo estuvo limpio salió de la ducha, aunque le hubiese gustado quedarse más tiempo, quizás así, su conciencia quedará limpia.
Se visito en silencio y de igual forma entro a la cama. Cuando estuvo debajo de la sabanas, miro el rostro de Shane dormir plácidamente, a penas y se distinguía su rostro entre la poca luz que entraba desde la ventana, aun así, Brendon se había grabado la silueta de Shane perfectamente en la memoria. Aparto un mechón que patento rebeldía en su rostro y con el corazón comprimiéndose, tuvo el descaro de besarle los labios suavemente. Sintió la escancia de Shane, tan diferente a la de Ryan, tierna y llena de amor a pesar de ser solo un rose.
Con una sonrisa perfectamente marcada pego su cuerpo al de su novio y escondió su rostro en su pecho, oliendo el dulce y suave aroma de Shane…

«—Ya no puedo más Ryan… no debemos continuar con esto.
—Bien.
—¡¿Es todo lo que dirás?
—¿Tengo que agregar algo más?
—Sabías que estoy enamorado de ti ¿cierto?
—Eres muy obvio, Benny. No te preocupes, esto no fue solo sexo.
—¿A qué te refieres?
—Nunca lo haría contigo solo por diversión.
—¿Quieres decir que…?
—No empieces con preguntas estúpidas. Mejor vete
—Ryan…
—También te amo, Benny…


Un leve nudo se le formo en la garganta, aspiro el aroma de Shane y volvió a rosar sus labios contra los suyos, inconscientemente Shane lo rodeo con ambos brazos pegándolo a su cuerpo, directamente a su pecho en donde Brendon pudo escuchar los latidos su corazón perfectamente.

—… pero no lo suficiente como para estar a tu lado.»

Había llegado a un punto en el que amaba a Ryan y en donde realmente quería demasiado a Shane como para dejarlo ir.
Con Ryan no podía asegurar un futuro, y Shane, ese hombre era impredecible.

—Hola —Susurró débilmente Shane somnoliento.
—Hola —Murmuró el moreno instantáneamente antes de unir sus labios en un dulce y lento beso— Shane…
—¿Uhm?
Brendon enmarco una sonrisas en sus labios, con el corazón latiendo cada segundo mas fuerte, al igual que el de Shane.
—¿Sabes? Te amo.

Shane sonrió, posiblemente, ahora ya no había de que preocuparse.

—Igual yo, Bren.

Definitivamente no había nada de qué preocuparse.

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