sábado, 29 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 32/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.



"Travel to the moon"
Capitulo 32


Tocan la puerta, fuerte y claro, obviamente, me duele la cabeza. Me tomo dos mejórales antes de abrir.
Llego a la puerta con el vaso en la mano, zambulléndome la bebida.
—Hola—me dice una mujer.
Me le quedo mirando estupefacto, ella se pone inhumanamente roja y levanta la vista, prestando una desinteresada atención al techo.
La miré durante varios minutos haciendo una evaluación de ella, seguramente pedí una prostituta, de esas que salen muy caras pero extremadamente buenas. Me pregunto si la vi en un catalogo o algo parecido porque aparte de ser sumamente hermosa, tiene un gran parecido a Brendon.
Ella sonríe, su cabello negro (de un negro natural) cae sobre su hombro, tiene un pasador en el cabello, su cabello es lacio y brillante, es simplemente perfecto.
Su rostro, tiene unos ojos avellana, grandes y expresivos, su cuello es blanco y perfecto mientras que el resto de su cuerpo es delgado, tiene todo en su lugar sin ningún bordito de grasa. Viste una playera escotada que me deja ver un pedazo de sus pechos, trae un pantalón, entubado y negro que le queda extremadamente bien, unas zapatillas que la hacen ver más alta de lo que ya es y tiene un bolso que cae sobre su mano derecha en la que trae un anillo de compromiso, fin, se acaba la magia, seguramente llego por descuido.
— ¿Ryan Ross?—pregunta, yo asiento, decido que si no puedo hacer mucho al menos la mirare, ella se sonroja—te estuve buscando todo el día, vine varias veces a este lugar pero no creí que alguien viviera aquí...
Y se calla, se sonroja aun mas, veo el jardín, si, a comparación del resto de las casas el pasto esta bastante crecido, las cortinas están cerradas y la puerta tiene una abolladura que no recuerdo como hice.
—No ahí problema—le digo
Ella me mira, para luego mirar sus zapatos con inquietud, su sonrisa se borra y de la bolsa plateada saca una cartera negra, la leyenda dice “Calvin Klein”.
—Esto es tuyo, lo encontré en una farmacia—me pasa la cartera
—muchísimas gracias, ni siquiera lo había notado, ¿me dejarías invitarte a comer de agradecimiento?
— ¿A dónde me llevaras a comer? —preguntó después de un sórdido silencio
—mmm… puedo llevarte a donde tu quieras
Ella sonríe mientras me toma la mano y me empuja adentro de la casa.
—bien pero primero deberías cambiarte—me dice y la miro confundido, sin borrar su sonrisa veo bajar su mano y me toca suavemente el ombligo desnudo, miro y no tengo ropa puesta… ni una microscópica tela…

—oye ya que me viste desnudo y todo, no me se tu nombre—le digo tras una larga y cómoda platica.
Ella se pasa el bocado que tenia en la boca y sonríe tímidamente, frota su mano llena de grasa contra el pantalón y me la estira.
—lo siento, ando en otra, me llamo Mary
—Oh—le digo tomándole la mano—entonces un gusto—y le beso la mano.
—Eres muy lindo—me dice, yo, que me acabo de meter una línea en el baño le contesto impulsivamente.
—lastima que estés casada
Pienso que dije algo extremadamente gracioso porque la mujer, con esa cálida sonrisa, se empieza a carcajear, con una sonrisa contagiable, yo sonrió.
— ¿de que te ríes?
—bueno, es que yo no estoy casada
— ¿y el anillo?
Se mira la mano y se pone pálida, entonces luego se vuelve a reír.
—es de mi hermana, lo dejo en el lavabo de mi casa y no pude resistirme… planeo casarme y tener hijos algún día.
Algo se retuerce con insistencia en mi interior, familia, boda, hijos…
— ¿crees en el “felices para siempre”? —cuestiono intentando no pensar en el nudo que se creo en mi estomago
—bueno, no—me dice borrando su sonrisa, luego mira el anillo y yo la suelto—me parece una verdadera idiotez que cuando uno se case todo sea felicidad
— ¿entonces? ¿Por qué quieres hacerlo?
—no lo sé… quizás tenga algo que ver con que sea doctora—se hinca de hombros mirando fijamente su comida, me pregunto si ella podría ser alguna extraña reencarnación de Brendon pero antes de permitirme pensar mucho en el asunto y dejar que la droga exagere mis sentimientos me enfoco por no divagar… demasiado—supongo que necesito creer que después de un día horrible de trabajo llegare y mis hijos y esposo me alegraran el día… no lo sé… siento que ahí mas allá de una tontera como esa…
Me le quedo viendo, asombrado, ella se sonroja y se echa a reír otra vez mientras se tapa el rostro con una mano.
—suena como una idiotez ¿cierto?
—no, no, para nada, de hecho, siento algo parecido…
Ella me sonríe e inevitablemente sonrió, le sonrió como no lo había hecho en días…

Exigía la explicación de en que momento Mary se había convertido en parte esencial de mi vida, llevábamos alrededor de 2 semanas siendo amigos y aun sonaba bastante bizarro que lo fuéramos.
No sé exactamente que es lo que me ocurría, no podía dejarla, estar con ella me recordaba bastante a estar con Brendon y a estas alturas era con lo único con lo que me podía conformar puesto que sabia que tras lo mucho que le había hecho sufrir lo ultimo que él haría seria regresar conmigo. Aun así, yo necesitaba ayuda y él no parecía muy dispuesto a ofrecérmela… ya no…
— ¿me das? —me pregunto cuando se despertó de una larga siesta, ella se había empeñado en dormir en el sofá pero la vi tan cansada que mejor insistí en velar sus sueños
—no se de que hablas—le dije quitándole un mechón de cabello de su rostro
—en tu cartera, tenias polvo ¿me das?
—No—le conteste sin pensármela dos veces
— ¿Por qué no? —me pregunto inocentemente mientras se giraba en la cama y me miraba fijo
—porque tienes una vida, una carrera, eres hermosa y al parecer feliz, no necesitas eso para seguir adelante, ni para estancarte, no necesitas una felicidad artificial
Ella sonrió espléndidamente, con un brillo en sus ojos tan lindo.
—entonces… ¿Por qué lo haces tú? —me le quede mirando—usando tu lógica, tu tenias mucho más en juego que yo, tu ganas más en esta vida que yo
—no puedes decir eso, yo no salvo vidas, además, yo no gano nada en esta vida, yo solo soy mas desdichado
—eso no es cierto, la música alegra al mundo, quizás tu salvaste la vida de alguien, además, recuerdo haber escuchado alguna vez tu banda y son muy buenos
—ex banda—le corrijo y remojo mis labios—aun así todo lo que empieza termina y llego un punto en el que perdí todo, deje de verle sentido a la vida, me sentía apestado y las personas se empezaron a alejar de mi… considerándolo no tengo nada ni nadie por lo que retomar mi antigua vida
—no, no tienes, pero podrías hacerte un favor… no venimos al mundo para satisfacer a otras personas ¿sabes?
Me acosté boca arriba, no quería mirarla, no quería tocarla, no quería ni escucharla, me molestaba que dijera que era un cobarde, un débil… aunque lo fuera a uno no le gustaban escuchar ese tipo de cosas.
—Puedo ayudarte—me dijo mientras ponía una de sus manos en mi pecho, su cabeza la arrincono a mi cuerpo
—no quiero meterte en esto
—no, adelante, dices que no tienes a nadie… pues ahora me tienes a mi
— ¿Por qué harías algo así por un desconocido?
—pues… servicio comunitario, ya sabes… veamos si es porque no tienes a nadie o es un muy elaborado pretexto
Abrí los ojos, me giro para encararla, sus ojos me miran con ternura, la tomo de la cintura y la pongo sobre mí.
—tienes una fijación muy extraña por el bien ajeno—le digo
Ella sonríe.
—lo sé… entonces, ¿me dejaras ayudarte?
— ¿sin internados ni nada de eso?
—sin nada de eso, solo mi compañía… ¿podrás aguantarlo?
—claro, yo podría hacerlo pero… ¿tu?
Ella me mira y se acerca a mi rostro, me da un beso en la frente mientras mis manos se posan en sus mejillas.
—No tienes porque pasar por esto—le insisto observando fijamente sus labios, acariciando con mis yemas su pálidas y finas mejillas—deberías de considerar mejor a que tipo de persona le otorgas tu ayu…
Y me besa, de repente, sin permiso, sin concesiones, solo me besa de una forma tan dulce, tan delicada, como nadie lo había hecho en meses, me besa tan suavemente que no puedo evitar compararla con Brendon.

sábado, 15 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 31/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.



"Travel to the moon"
Capitulo 31


Despierto entre pesadillas, patadas y gritos, la peor de mis pesadillas en una larga cadena de ellas.
Tengo lágrimas en los ojos, mis manos tiemblan y una gran cantidad de transpiración aqueja mi cuerpo.
Me llevo una mano a la nuca para limpiarme el sudor que siento resbalando hacia mi espalda, tengo ganas de seguir llorando y lo hago…
— ¿estás bien? —pregunta Brendon de sepa que lugar, mi habitación esta sumamente oscura, no puedo distinguir ni si quiera mi sombra
Me abstengo a responder para dejar de llorar, me levanto, pienso que necesito una copa de alcohol para olvidar tremenda pesadilla.
Llego hasta la cocina, abro el grifo y lo lleno de agua, un vaso antes de empezar.
— ¿Qué haces aquí? —le pregunto cuando siento su presencia en la cocina
—vine hace un rato, ¿no lo recuerdas?
—si, si lo recuerdo, lo que no recuerdo es acceder a que me cuidaras
—No, si eso yo nunca lo pedí—dijo y abrió el refrigerador—te dije que si me dejabas quedarme…
Me di una vuelta, busque arriba de mi alacena, ninguna botella estaba, mire debajo del lavabo, tampoco, en el refrigerador había varias cervezas, empuje a Brendon de mi camino, tampoco.
Salí de la cocina, directo a mi habitación pero aunque avente todas mis cosas y eche media casa patas pa arriba nunca encontré mis miles de botellas.
Brendon, muy tranquilo, quizás hasta divertido, miraba mi desesperación que iba creciendo conforme a cada paso que daba.
— ¿Cuánto tiempo dormí? —pregunto para tratar de calcular como es que paso todo eso y yo ni me di por enterado
—Casi 2 días—responde y sonríe.
No tenia ganas de golpearlo pero conforme mis desesperados intentos de búsqueda fracasaban esas ganas iban apareciendo y fortaleciéndose uniformemente.
Corrí a mi baño, abrí el espejo que guardaba un botiquín de emergencias pero no había ninguna pastilla más que para el estomago y no tenia nada de ganas de laxarme.
Abrí la puerta del ex dormitorio de Brendon que ahora era un grande y elegante estudio, donde las paredes estaban repletas de libros, algunos leídos y algunos otros por leer.
Recordaba los libros clave, mis favoritos, ahí había algunos gramos escondidos, busque pero ni siquiera encontré una triste bolsa, camine hacia el escritorio que estaba junto a mi laptop y un diván, busco en el cajón pero nada.
Salgo más que enfurecido, ¿Cómo me había descubierto?
— ¡dame mis cosas! —le grite empujándolo, estrellándolo contra la pared
—Resulta que no tengo nada—me contesto con esa auto deficiencia que a mi me molestaba, puse mi brazo bajo su cuello haciendo presión
— ¿¡donde haz metido mis cosas!?
— ¡no te las daré! —me dijo y me dio un golpe en el estomago, lo estaba lastimando y pensé que si hubiera tenido encima una buena dotación de alucinógenos ni siquiera me hubiera dolido, pero, de hecho me dolió inigualablemente, me torcí mientras Brendon se quitaba de mi camino.
— ¡no tienes derecho de hacerme esto! —Le grite mientras recuperaba fuerzas— ¡dámelas!
Alcance a Brendon que se había movido a la habitación, aparentemente por algo, pero lo tome en el justo instante antes de que tomara las llaves del carro y la cartera.
Lo agarre del pie y lo arrastre hasta mi, él se agarro de la pata de la cama y empezó a agitarse para quitarme de encima de él pero con un poco de táctica, de esas veces en las que me la pasaba tirado en el suelo sin querer moverme me habían servido para poder levantarme lo mas rápido que el cuerpo me dejara, lo hice, tome mis cosas sin pelearle mi dinero y salí de ahí…

Todo paso así bien de pronto, tenia una ansiedad de locos, mis manos titiritaban, mis piernas igual y estaba bastante frustrado mientras sujetaba el cuello de Amelie y la besaba tendiéndola en la cama, desnudándola con una ferocidad poco convencional, pensando seriamente que necesitaba una pastilla, una línea, lo que fuera estaría bien, pero algo, no podía más y con mi creciente ansia termine por tirarme boca arriba a la cama sin siquiera darme el lujo de hacer mas que el toqueteo pre sexual.
— ¿Qué pasa? —me preguntó con la respiración agitada y con sus manos cubriendo sus pechos, ¡puf!, como si fuera la primera vez que la viera desnuda, como si no recurriera a ella frecuentemente en estos últimos días.
—Necesito…—la mire oscilante a esos ojos grandes y hermosos— ¿tendrás…?
—Oh—me dice antes de que termine la oración y se estira sobre la cama, veo su espalda desnuda, bajo un poco y me quedo contemplándola sin ganas de apartar la vista.
—Toma—me dice girándose y estirándome una charola con cocaína, me le quedo mirando atentamente—esto es lo que querías… ¿no?
Asiento débilmente arrebatándole la tarjeta de la mano y aspiro, otra vez esta sensación que quema en mi nariz, tan asombrosa como destructiva.

deUna vez que el polvo cede y empieza a hacer efecto, me abalanzo sobre ella, terminándola de desnudar, sintiendo esa típica sensación de tibia humedad y la leve cosquilla que da el contacto con la lengua, ella sube sobre mí y se deja caer con un gemido ahogado.
Cuando la reacción estalló acabé casi llorando en su pierna y pegué un grito que estoy seguro despertó a los vecinos. Pensé que moría…

Tendido en la cama, pegajoso como larva debido a la humedad y desnudo, considero mis opciones.
Realmente estaba tocando fondo y ya no podía controlarlo, sabía como terminar con esto pero no podía, no me quedaba bastante fuerza de voluntad ni ánimos.
De todos modos, estaba solo, ese había sido el problema en primer plano ¿no?, esa soledad que se volvió tan insoportable que estar alrededor de gente empezó a valerlo, esa ansiedad que me daba de pronto de querer saltar de un rasca cielos y de esa estúpida co-dependencia a consumir algo para relajar ese sentimiento.
Tras el incidente con Brendon, con Keltie y todas las cosas que le precedieron no quedo de otra más que sentirme horrible, nunca había sido una persona muy amable que digamos pero, ahora, lo era menos.
Al otro día, después de estar con Amelie que era como mi prostituta personal, novia, sonaba a querer llegar mas allá de un rato y, definitivamente, estaba lejos de buscar algo así por lo que en cuanto amaneció le deje el dinero y regrese a mi casa, Brendon estaba sentado en los escalones junto al jardín, seguramente esperándome, yo llegue considerablemente más tranquilo y él lo noto, noto mis ojos dilatados, mi cuerpo en una pura serenidad.
— ¡eres un idiota! ¡Estas acabando con todo lo bueno que tienes!-había gritado al levantarse del escalón
—bonito momento para darte cuenta de las cualidades que tengo, ¿no?
Y al fin al cabo, asi lo era.
El me miro frustrado, casi al punto del colapso y dijo:
—todo lo que hice no valió la pena puesto que seguirás así ¿cierto?
Yo asentí, con más arrogancia de la debida.
—Keltie me dijo que no lo hiciera, que ella había tratado de sacarte de esto pero que te quieres tan poco que ni siquiera te importa
—suenas a Kelts, ya no hables con ella, te esta dañando el cerebro—le dije y lo aparte de mi camino mientras abría la puerta de mi casa
—no tengo porque soportar esto
—No lo hagas—le conteste y le cerré la puerta en sus narices, quería suponer que Brendon se creía con el derecho de derrochar mis neceseres pero en la hora de ayudar ni si quiera podía hacerse cargo, ¿para que jodidos quería su ayuda ahora, ahora que ya estaba bien metido?
Desde mi punto de vista, mejor que se fuera a la fregada a seguir con lo que estuvo haciendo esos 5 meses desde que me dejo.
Y aunque había desarrollado un odio demasiado fuerte y poco saludable contra él, verlo me hacia recordar la ultima vez que había sido feliz y con el solo hecho de recordarlo algo se amarro en mi estomago, sentí como si lo jalaran con todas sus fuerzas, algo se estrujo dentro de mi y sin alguna razón muy fuerte me puse a llorar.
Estaba solo en mi habitación, en mi cabeza, y, definitivamente en esta vida, eso me hizo llorar aun más fuerte, enterré mi cabeza en la almohada y me quede así. Llorando en la penumbra de una casa que ahora sentía desconocida.
“ya no quiero seguir habitando ahí” pienso, y me levanto pero esas ganas incontrolables de llorar no ceden y me vuelvo a recostar a seguir llorando hasta que los recuerdos y el dolor terminen de aparecer.

domingo, 9 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 30/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.



"Travel to the moon"
Capitulo 30


El último día que vi a Keltie fui a un recital suyo, era algo bien grande e importante, le lleve un ramo de rosas y al terminar su actuación la invite a cenar.
El problema residió, principalmente, en que llegue un poco pasado y ella lo noto, no me dejo cambiarle el tema mientras comíamos así que yo, negándome a hablar, avente mi tenedor sobre el plato, por el estruendo pensé que se había rotó pero eso de estar drogado exageraba bastante las cosas.
Me levante del asiento, saque un boche de billetes y los avente en el espacio donde estaba un florerito decorado de dibujos chinos, me levante del asiento y la deje totalmente tildada en la mesa.
Ella, que no había terminado su ensalada, se levanto tras de mi y salió corriendo a mi alcance, yo no saldría corriendo, estaba cansado, así que camine hasta una banca y me senté, ella me alcanzo y se sentó a mi lado sin decir nada, entonces me tomo la mano, yo no pude evitar sacudirla y al fin logre que se tirara al llanto, no podía soportar sus llantos así que me hinque frente ella, quería repararlo, nunca me gusto verla llorar, recargue mis manos en sus rodillas y la mire a los ojos mientras sus lagrimas resbalaban de sus mejillas pero rápidamente los aparte porque la combinación de una ligera depresión mía mas un poco de líneas por el mediodía conllevó a que me pusiera a llorar.
Recargue mi rostro entre sus piernas, abrazándolas con fuerza, parecía un crio de 2 años llorando como quien le han negado un capricho.
Kelts, que también lloraba, acariciaba mi cabello y sus lágrimas aterrizaban en el mío.
Alce la mirada, vaya que había inhalado de la buena, me quede perdido en sus ojos tan grandes y receptivos que tenia, me limpie las lagrimas y me senté a su lado.
—necesitas ayuda, te estas sobrepasando—me dijo con aprehensión, yo, molesto por ninguna razón en especial me levante sin mirarla y le dije “metete en tus asuntos, no necesito que tomes decisiones por mi”
Y ahí, todo acabo…

—escuche un chisme bien gordo, Alex dará una súper fiesta, todo lo que puedas tomar, consumir…—contaba alguien con la emoción necesaria de un adicto mientras yo esperaba que el nudo en mi nariz bajara.
—Oye Ryan—me llamo Roger cuando agite la cabeza y me tallaba con mi mano la nariz para eliminar residuos, voltee— ¿es cierto que te tirabas a Brendon?
Juliette, la chismosa del grupo que por cierto quería conmigo, y el resto de los presentes voltearon a verme, esperando una gran disputa como la vez pasada en la que un tipo bastante crecido dijo: (y citando) “este Brendon es una gran porquería, se cree un rockstar, la fama se le ha subido hasta mas allá de la cabeza” y, yo, que estaba bastante en mal estado le conteste, bueno, decir que lo calle seria haberlo dejado bien parado, lo defendí con todas mis fuerzas sin entender en un principio la razón principal, de ahí entendieron, obligatoriamente, que frente a mi no se podía hablar de él, de preferencia menos cuando estuviera drogado, pero mucho menos hablar mal de él…
Me obligue a mi mismo a no sorprenderme por la pregunta, hice una mueca bastante detestable como si solo pensar en llevarme con Brendon fuera lo peor del mundo.
—Suena bastante estúpido—le conteste— ¿Quién te dijo eso?
—Sospechas mías—dijo y aspiro.
Pilar seguía mirándome fijo, le sostuve la mirada.
—pues ándate a la mierda con tus suposiciones estúpidas, si ese fuera el caso ¿no crees que ya me hubiera tirado a alguno de ustedes?
Ellos me miraron como si fuera una lógica imprescindible y correcta por lo que siguieron con lo suyo, sin embargo, Juliette no me quito la vista de encima.
Me levante del sillón y me fui directo a la cocina, no sabia lo que le pasaba a esa tipa, desde que un día decidí llevarla en mi auto porque me dio lastima que caminara hasta su casa, que yo veía a metros de distancia pero realmente estaba reducidamente cerca, reviso una de mis miles de notitas y precisamente la que había tomado había sido una de ese día, me parece que solo la tome y la deje en el asiento, pero aun así, no tenia porque verlo.
La nota decía “Ryan, por favor, por favor, solo quiero hablar contigo, a las 10 en el lugar de siempre, por favor… Brendon… Te amo…”
Luego, cuando me di cuenta de mi despisto se la arrebate pero ya era tarde, después de eso se pensó que podía ser mi confidente…
Tome un vaso de la repisa y me serví hasta el tope de ginebra, me lo tome de golpe, el calor que creaba en mi garganta era algo excepcional.
Hoy, desde hace mucho era la primera vez que hablaba de Brendon, su mención me incomodaba, aunque lejos de inquietarme o molestarme, me dolía.
El timbre chillo en la casa, yo me serví otro ginebra mientras me bajaba el alcohol me quede mirando con suma atención la botella, su acabado era bastante fino.
Alguien empujo la puerta de la cocina, me tarde en levantar la mirada, quien entro no creyó necesario decir nada, solo se recargo en la barra.
—Oh—jadee al levantar la mirada y apuradamente me serví otro trago
—te estuve esperando… recibiste la nota
—Como el resto—le dije y me acabe otro trago
— ¿no me vas a correr? —pregunto sorprendido
— ¿quieres una copa?
Él asintió pero se quedo en su lugar, cuando le pase el trago nos quedamos mirando fijo, extrañaba mirarlo, extrañaba muchas cosas de él pero antes de dar cabida a mi lado depresivo cambie la dirección de mi mirada.
Me quede mirando el suelo, tras varios minutos tuve la impresión de tener los ojos desorbitados, perdidos y dilatados.
Sentí que había pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi.
— ¡Ryan! —escuche procedente de la sala, aunque muy leve, la puerta se corrió—oye—hablo Juliette— nos vamos a lo de Alex ¿te esperamos?
—Iré mas tarde—le dije
—Entonces, hasta al rato—se dio la vuelta dejándome solo con Brendon.
—supongo que tus amigos se fueron por mi
—no son mis amigos y, de todos modos, alguien los tenia que correr
Escuche la puerta y logre divisar por la ventana como se iban los carros, él tomo la copa.
—estas bastante drogado ¿cierto? —lo mire, aun perdido
—He conocido casos peores—mire la botella
— ¿tengo que acostumbrarme a que no me quieras golpear?
—estoy molido, aunque quisiera hacerlo no puedo… quiero dormir—deje el vaso en la tarima y salí tambaleándome hacia mi habitación.
Me saque toda la ropa de encima salvo por los calcetines y el bóxer y me tire en la cama.
— ¿te molesta si me quedo?
—Sírvete—le dije y me cubrí con una sabana—por cierto ¿Cómo les va en la gira?... vi el nuevo video—suspiro con desdén y arqueo las cejas
—nos divertimos pero… no como en los viejos tiempos…
Algo, aun sobre lo penoso de mi situación, se estrujo en mi pecho.
—Hoy regrese de New York…
—me alegra que les vaya bien…
Cerré los ojos por unos instantes y entre el sonido del ventilador, de las cortinas meciéndose con una quietud impresionante, del silencio bienvenido y la compañía de Brendon me quede dormido…

viernes, 7 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 29/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.



"Travel to the moon"
Capitulo 29


Había podido echar por la borda muchas cosas pero mi guitarra y la música era lo único que en realidad persistían, asombrosamente, porque llevaba semanas abandonadas.
Estaba en esa casa que ya no me daban muchas ganas de habitar, sentado sobre el mecedor, con la guitarra sobre el regazo mientras tocaba unas ligeras notas.
—hola—saludo Spencer
Apenas y lo mire.
— ¡Ryan! —grito Jon
Levante la mirada para verlo y sonreírle pero no lo hice porque atrás de él venia Brendon viendo el farol de la calle.
—Hola—dije con simpleza y apatía
— ¿podemos pasar? —pregunto Spencer
—hagan lo que gusten
Evitaron verme o contestarme y entraron. Se dirigieron a la cocina, tras un rato los alcancé y me recargue en la barra.
— ¿Cuál es la razón de tan formidable visita?
—La banda—respondió Spencer entre dientes, limitándose a no hablar mucho
—aja ¿y que ahí con ella?
—no sé, andas bastante apartado, esa es la pregunta, ¿seguirás en ella?
—supongo, a menos que me quieran echar
Spencer y Jon me dirigieron una mirada severa, Brendon miraba por la ventana sobre el lavamanos.
—no empieces a pensar que estamos aquí por un tipo de complot
—pues tampoco vinieron a visitarme
Spencer me miro duramente pero al fin aguante su mirada.
—No me mires así—le dije—que si ese fuera el caso hubieran venido hace 2 meses atrás
Nos seguimos mirando, proyectando que cualquier movimiento y alguien golpearía al otro.
—Mira—hablo Jon que se había dado cuenta de mi actitud—solo queremos saber si las canciones y la banda sigue en pie… si sigue en tus planes…
—No sé—dije molesto y ofendido— ¿Por qué no mejor le preguntan a la nena de allá? ¿Brenny, quieres que Ross siga con nosotros en la banda o quieres que lo saquemos para que tú conciencia esté en paz?
— ¡Basta! —lo defendió Smith
—no de verdad, ¿Qué piensas Boyd?
Él suspiro pero no volteo a verme, lo cual me estreso aun más.
Salí de la cocina, tome mi chamarra.
— ¿A dónde diablos vas ahora? —grito Spencer desde el marco de la cocina
—bueno, vamos a ver si aunque ya no nos llevamos bien al menos podemos sonar decentemente…

— ¡mira, si no quieres tocar solo dilo!
—no, si quiero pero… ¿Qué es lo que quieren tocar ustedes? Me refiero… ¿no les parece que el estilo del ultimo disco es mejor?
—ya habíamos acordado que seria como el primero—y se calló…
— ¡Ryan! —me grito Jon pero ya era demasiado tarde— ¿estás bien? —pregunto mientras se acercaba a mi para estirarme una mano cuando no atine bien a la silla y caí.
— ¡otra vez estás drogado! —asalto Spencer
En realidad lo estaba, no se notaba mucho pero de que lo estaba lo estaba. Me lleve la mano al tabique de la nariz.
—No jodas, estoy bien—me levante del suelo.
Todos me miraban excepto Brendon que seguía tocando la guitarra algo distraído, como si de verdad no estuviera ni en ese lugar.
¿Cómo no necesitaría drogarme para no sentir nada cuando él obviamente no hacia más que ignorarme? Miraba hacia otro lado como si la vergüenza que lo inundaba al verme fuera tal que prefería esconderse bajo tierra.
—¡¿alguien quiere decirme como vamos a seguir en una banda cuando el vocalista no puede ni verme, ni hablar, ni nada?!
Brendon desfiguro su mirada por una combinada con tristeza pero siguió sin mirarme.
— ¡¿ahora quieres sacarlo?! —pregunto Spencer a gritos.
— ¡quiero que reaccione!
— ¿Cómo tú? —cuestiono él con ironía.
Tenía ganas de darle mi opinión, de encararlo y lanzarle mi ataque, pero no venía al caso, porque ya me había peleado suficiente con él y cuando uno anda drogado mejor dejar las cosas como están.
—Esto es inútil—dije con los ojos cerrados—ni siquiera quiero sonar como ustedes quieren y ya no aguanto a Brendon y su dolor fingido…
— ¿le restas importancia a lo que yo siento? —cuestiono Bren, como si alguna lamparita en su cerebro se hubiera prendido
—no, por supuesto que no, tu te miras en un lecho de agujas pero das por sentado que el resto esta bien
Me miro fijamente y esbozo una sonrisa con petulancia.
—suena a que no eres feliz…
—no, suena a que solo existo para concederte tus deseos, creo que siempre a sido así y como he visto que te estoy forzando más de lo de la cuenta y lo estipulado, mejor acabamos con esto…
Me miro molesto.
—voy a salirme de la banda, ya ni me siento bien aquí, y la tonada no me agrada…
—Son tus letras—recordó Spencer
—y se las pueden quedar, no me interesa…
Tome mi guitarra, no sentía ni una sola partícula de remordimiento, había pensado en esto pero no lo había formalizado, ahora, ya estaba, al fin era libre…

— ¿Qué harás? —pregunto Jon un día que estábamos en la terraza mirando el cielo.
—no lo sé… estaba pensando en hacer otra banda…
— ¿otra? ¿Así que es enserio que nos dejas?
—yo que mas quisiera que no pero ya todo se ha convertido demasiado tenso… hubiera deseado nunca salir con Brendon…
Agache la cabeza, enterrándola en mis manos, sostuve un rato las lagrimas pero terminaron por escaparse y yo termine llorando desconsoladamente, con el aire golpeándome en la cara, con un amigo que no tenia ni la menor idea de que decir o como actuar.
—lo extraño mucho… sus idioteces… su preocupación cuando me ocurría algo… extraño a Spencer… es mi mejor amigo… siempre ha estado a mi lado y ahora simplemente me dejo… ¡dios!… los extraño tanto… incluso preferiría regresar a esos viejos días en donde papá tomaba… pero no estos… Jon estoy cagado… estoy perdido… no tengo nada por lo que seguir… me siento mal…
— ¿Por qué no lo dejas? —pregunto él
—ese es el problema… no quiero… me sienta bien… uno olvida todo lo que sucede alrededor… uno olvida que se ha quedado solo… hace que no te importe nada… no sientes nada… eso es lo único que quiero, no sentir nada…
Y seguí llorando durante varios minutos con la cabeza enterrada entre mis piernas y con la mano de Jon dando palmaditas en mi espalda.
—amigo, cuentas conmigo, yo no te voy a dejar solo… aquí estoy…
Y eso era tan enserio que no terminaba de creérmela, un día llego, le enseñe unas canciones preguntándole que si llegaría a algún lado con ellas y al terminar de leerlas esbozo una simpática sonrisa.
—Ryan llegaras hasta donde tu quieras… tienes buenas ideas… pero enséñame exactamente como suenan
Lo hice, toque por horas mientras él hacia comentarios de cómo sonarían mejor.
—me encantaría ser de este proyecto—me dijo
—Puedes hacerlo—le dije en broma pero él se puso serio y me dijo
—Puedes serlo—le dije en broma pero él se puso serio y solo se fue…

Después de la última plática con Jacob, tras una semana llego con su bajo, entre angustiado, abatido y feliz.
—Hola—le salude—pensé que tu tampoco querías saber nada de mi… te estuve marcando…
—si, lo siento, perdona…
—No importa, pasa—le dije y en cuanto se sentó y le serví un vaso de refresco me miro seriamente
—me salí de la banda
A mi se me cayo el vaso y solté la bebida.
—No—le conteste automáticamente, podía estar enojado con los chicos pero de eso a que quisiera que se quedaran solos, que se las vieran negras pues no. Un guitarrista era fácil de reponer, yo era excelente pero había demasiados en el agua y Brendon tenia magnificas ideas para hacer canciones, un bajista incluso era un poco mas difícil pero lo mas difícil de encontrar era un amigo con él que pudieras convivir meses sin que te fastidiara.
Jon no tenía nada que ver, estaba peleando en una lucha que no tenía ni pies ni cabeza.
—no te estoy pidiendo permiso… ya lo hice… lo decidí, estoy contigo
— ¿y que si yo no te quiero conmigo? ¿Si quiero que regreses con ellos?
—Ryan estoy con ellos y contigo, sigo siendo su amigo, solo decidí que ese estilo de música nunca fue lo mío…
—entonces… supongo que debemos de hablar con ellos y dar a conocer la noticia…
El sonrío mientras me abrazaba, yo aturdido le regrese el gesto.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 28/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.




"Travel to the moon"
Capitulo 28


Dos meses había pasado desde la primera vez que inhalé cocaína, estaba bastante relajado sobre el sillón mientras me fumaba un cigarrillo de marihuana, veía el humor volar sobre mí, retenerlo y expulsarlo, el calor de la garganta, el techo tenia algo de incitable que no entendía.
Supongo que desde hace mucho tiempo atrás, en uno de esos momentos antipáticos y relajados, había llegado a la fácil conclusión de que era demasiado débil como para estar con personas apegadas a Brendon, y, aunque lo intente, me di por vencido tras unos días y es que su mención ocasional era incomoda, por no decir dolorosa.
Bueno, eso sin contar que extrañaban bastante al torpe y feliz hombre que Brendon había creado, nadie lo decía pero sabía que esperaban que estuviera pasando por un tipo de metamorfosis post ruptura y regresara el positivista Ryan y yo no podía traerlo de vuelta cuando no encontraba nada por lo cual estar feliz, cuando todo se lo había llevado el carajo y me sentía más mal que contento, aparte, todo había perdido su significado así que lo deje, no podía, necesitaba nuevos amigos. Con el tiempo deje de frecuentar a cada uno de ellos y empecé a estar un tiempo indecente con Alex, enrolándome en su ambiente...
El timbre de mi celular sonó, no tenía intenciones de contestar, lo mire, casi podía ver las ondas de la vibración que producía el aparatejo, sabía que estaba demasiado drogado pero aun así termine el cigarro.
La puerta retumbo, alguien la golpeaba, me frustraba que me molestaran así que tome el control del estéreo y puse a todo volumen el ultimo disco que había escuchado ayer.
Crazy love de Bob Dylan canturreaba por el estéreo apaciguando el sonido de la puerta.
Exhale aire, cerré los ojos y deje que pasara cualquier cosa, esto llevaba demasiados días de pasarme, era agradable, me relajaba, de verdad que los problemas se esfumaban…

— ¡mierda! —chille cuando caí al suelo, estaba teniendo una pesadilla.
Tome el control del estéreo y apague el aparato, me levante del suelo queriendo ir por comida a la cocina, no había ni un alma de pollo así que mire en la alacena… si una lata de espinacas contaba como un festín, entonces me daría uno muy bueno.
Me lo serví en un platón pero cuando me lleve la primera cucharada a la boca me supo insípido, feo, asqueroso, corrí al lavabo y revolví lo poco que había comido, me enjuague la boca y saque del lavaplatos una botella de Ron.
Tome mi frac y salí de la casa, en la puerta había un papel, la metí en la guantera como el resto de las notitas que habían dejado desde hace más de 2 semanas…

Había escuchado rumores de que Ryan estaba en malos pasos, había hablado con Kelts y ella me lo confirmo, entre gimoteos y silencios prolongados, lo que sabia de él.
No sabía ni que decir, no sabia que hacer, solo la abrace mientras enjuagaba sus lágrimas.
Hobo, postrado a un lado de nosotros, lamia la mano caída de Keltie.
Sentía esa impotencia propia del que causa todo, aunque bueno, quizás seria llevarme mucho crédito respecto a la actual situación de Ryan pero aun así me molestaba, me dolía.
Ella se quedo dormida en mi pecho, la tendí en su cama y salí de la casa.
Al llegar a la casa de Ryan encontré su puerta abierta, una música estrepitosa, las ventanas corridas, una luz ultravioleta, alrededor de la mesa había varias personas, el olor de la habitación era un apestoso hedor a petate quemado, si alguna vez había fumado marihuana, que lo había echo, estaba seguro de que era eso.
Me quede frio en la puerta, asimilando la situación en la que se encontraba inmensa la casa, había unas mujeres bailando lenta y vulgarmente sobre un tipo de la esquina, en la cocina había una penosa situación que me sentí sucio tan solo de irrumpir con la mirada, pero lo peor eran las inspiraciones que se escuchaban aun sobre la música.
Alguien me miro asombrado, mejor dicho asustado y se dio la vuelta. No lo pude identificar, tenia miedo hasta de respirar.
Busque a Ryan con la mirada pero ahí no se hallaba, quizás estuviera en su habitación reflexionando o… algo por el estilo.
Camine hacia las habitaciones, tenia miedo de abrirlas pero tenia aun más miedo de dejarlo ahí.
Tras minutos de inspección inútil halle la puerta de la piscina cerrada, corrí la cortina, justo y como me lo temía Ryan pendía sobre una silla reclinable, mirando el cielo, abrí la puerta pero no noto mi presencia, camine hacia él hasta que escuche un gemido, voltee para ver si me había perdido de una parejita pero todo lo contrario, había visto la parejita en primera instancia… una pareja a medias…
La mujer me miro, lo cual en tales circunstancias me pareció completamente repulsivo, Ryan volteo como pensando, bueno no, como que no tenia ningún pensamiento en la mente y me clavo la mirada.
Debió de estar bastante drogado porque por unos minutos no reacciono ni me reconoció hasta que empujo a la mujer y se subió los pantalones junto con el bóxer.
— ¿Qué demonios haces aquí?
—venia de visita…
— ¿visita? Venias a confirmar si era verdad ¿cierto? ¿Tan pronto Keltie te fue con el chisme? Seguramente no te diste cuenta en lo que realmente estaba metido y de todos modos ¿a quien carajos le interesa? ¿He?
—mira…
—tu nada, me dijiste que te dejara en paz, que te enfermaba, que me odiabas para resumirlo todo y tú, justo en estos instantes, desde hace como un mes me provocas lo mismo
—bien pero ¿Por qué lo haces?
Me miro con esa expresión que descomponía todo, con esa arrogancia propia de él pero direccionada de otra forma, con una estúpida sonrisa irónica.
— ¿por ti? ¿Eso pensabas? ¿Tan importante te crees?
—no, en ningún momento lo pensé, eres mi amigo tu…
—“éramos” amigos y ahora vete, que tengo unas inmensas ganas de golpearte y si tu me pegas ahora—sonrió aun mas ancho mientras se hincaba de hombros—creo que ni lo sentiré…
Eso no representaba una prerrogativa para mí, lo estaba viendo, seria mejor que viniera un día en donde no estuviera dopado a mil pero, estúpidamente, me instale frente a él.
—Ryan te juro que lo siento, te lo merecías, me habías lastimado demasiado
—si, si, si, es una verdadera lastima ¿cierto? Toda la perspectiva cambia cuando uno este bien cagado…
—no, de verdad, si no me necesitas a mi al menos a Spencer…
— es curioso que lo menciones, pensé que estaba muerto, secuestrado o desaparecido, con eso de que ahora ya no quiere ni verme
—si quiere pero a tenido problemas, si tu estuvieras con nosotros…
— ¡largo! ¡No quiero que me vengas a dar cátedra, si lo necesito, me pierdo en una iglesia, no voy a verte!
—escúchame solo…
Me tomo del brazo y me condujo a empujones fuera de su casa, la atención se poso en nosotros, casi pude sentir que algunos murmuraban pero quizás mañana no lo recordarían, la verdad no sabia como funcionaba esto.
—Déjame ayudarte—le dije
— ¡cállate! —Me grito— ¡quiero que te largues y me dejes en paz!
—tus amigos, Jon, Zack, Pete, Spencer, quien quieras solo…
Llegamos a la puerta abierta y me empujo con todas sus fuerzas, caí de boca sosteniéndome con mis manos, escuche algunas risas, voltee a ver a Ryan.
—Por favor—rogué pero él me respondió con un portazo…



Todas aquella notitas eran de Brendon. Al principio las revisaba pero conforme el tiempo transcurrió deje de leerlas, ahora solo las tomaba del suelo y las metía en la guantera como un recordatorio del porque vivía así, al principio (cuando no estaba tan metido) las tenia como un amuleto, sentía una parte suya que me acompañaba pero tras su intervención, demasiado molesta. Empecé a ignorarlas, deje de verlo con aprehensión.
Metí cuarta al auto y en cinco minutos llegue al súper. Tome varias botellas de etiqueta negra y comida, que era a lo que venia, y en las cajas encontré a Jon.
Nos saludamos, vio mis cosas pero no dijo nada, de igual forma sabia que de nada serviría.
Tras un rato de plática amena, como siempre lo había sido, me pregunto que ocurriría con la banda, yo me quede callado, preocupado, helado, no supe que decir hasta que tras un rato conteste
“me estoy dando tiempo, dame unos días y hablamos” no tenia otra cosa que decir ni él que agregar así que nos despedimos con la promesa de vernos muy pronto.