sábado, 29 de mayo de 2010

"Travel to the moon" 32/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.



"Travel to the moon"
Capitulo 32


Tocan la puerta, fuerte y claro, obviamente, me duele la cabeza. Me tomo dos mejórales antes de abrir.
Llego a la puerta con el vaso en la mano, zambulléndome la bebida.
—Hola—me dice una mujer.
Me le quedo mirando estupefacto, ella se pone inhumanamente roja y levanta la vista, prestando una desinteresada atención al techo.
La miré durante varios minutos haciendo una evaluación de ella, seguramente pedí una prostituta, de esas que salen muy caras pero extremadamente buenas. Me pregunto si la vi en un catalogo o algo parecido porque aparte de ser sumamente hermosa, tiene un gran parecido a Brendon.
Ella sonríe, su cabello negro (de un negro natural) cae sobre su hombro, tiene un pasador en el cabello, su cabello es lacio y brillante, es simplemente perfecto.
Su rostro, tiene unos ojos avellana, grandes y expresivos, su cuello es blanco y perfecto mientras que el resto de su cuerpo es delgado, tiene todo en su lugar sin ningún bordito de grasa. Viste una playera escotada que me deja ver un pedazo de sus pechos, trae un pantalón, entubado y negro que le queda extremadamente bien, unas zapatillas que la hacen ver más alta de lo que ya es y tiene un bolso que cae sobre su mano derecha en la que trae un anillo de compromiso, fin, se acaba la magia, seguramente llego por descuido.
— ¿Ryan Ross?—pregunta, yo asiento, decido que si no puedo hacer mucho al menos la mirare, ella se sonroja—te estuve buscando todo el día, vine varias veces a este lugar pero no creí que alguien viviera aquí...
Y se calla, se sonroja aun mas, veo el jardín, si, a comparación del resto de las casas el pasto esta bastante crecido, las cortinas están cerradas y la puerta tiene una abolladura que no recuerdo como hice.
—No ahí problema—le digo
Ella me mira, para luego mirar sus zapatos con inquietud, su sonrisa se borra y de la bolsa plateada saca una cartera negra, la leyenda dice “Calvin Klein”.
—Esto es tuyo, lo encontré en una farmacia—me pasa la cartera
—muchísimas gracias, ni siquiera lo había notado, ¿me dejarías invitarte a comer de agradecimiento?
— ¿A dónde me llevaras a comer? —preguntó después de un sórdido silencio
—mmm… puedo llevarte a donde tu quieras
Ella sonríe mientras me toma la mano y me empuja adentro de la casa.
—bien pero primero deberías cambiarte—me dice y la miro confundido, sin borrar su sonrisa veo bajar su mano y me toca suavemente el ombligo desnudo, miro y no tengo ropa puesta… ni una microscópica tela…

—oye ya que me viste desnudo y todo, no me se tu nombre—le digo tras una larga y cómoda platica.
Ella se pasa el bocado que tenia en la boca y sonríe tímidamente, frota su mano llena de grasa contra el pantalón y me la estira.
—lo siento, ando en otra, me llamo Mary
—Oh—le digo tomándole la mano—entonces un gusto—y le beso la mano.
—Eres muy lindo—me dice, yo, que me acabo de meter una línea en el baño le contesto impulsivamente.
—lastima que estés casada
Pienso que dije algo extremadamente gracioso porque la mujer, con esa cálida sonrisa, se empieza a carcajear, con una sonrisa contagiable, yo sonrió.
— ¿de que te ríes?
—bueno, es que yo no estoy casada
— ¿y el anillo?
Se mira la mano y se pone pálida, entonces luego se vuelve a reír.
—es de mi hermana, lo dejo en el lavabo de mi casa y no pude resistirme… planeo casarme y tener hijos algún día.
Algo se retuerce con insistencia en mi interior, familia, boda, hijos…
— ¿crees en el “felices para siempre”? —cuestiono intentando no pensar en el nudo que se creo en mi estomago
—bueno, no—me dice borrando su sonrisa, luego mira el anillo y yo la suelto—me parece una verdadera idiotez que cuando uno se case todo sea felicidad
— ¿entonces? ¿Por qué quieres hacerlo?
—no lo sé… quizás tenga algo que ver con que sea doctora—se hinca de hombros mirando fijamente su comida, me pregunto si ella podría ser alguna extraña reencarnación de Brendon pero antes de permitirme pensar mucho en el asunto y dejar que la droga exagere mis sentimientos me enfoco por no divagar… demasiado—supongo que necesito creer que después de un día horrible de trabajo llegare y mis hijos y esposo me alegraran el día… no lo sé… siento que ahí mas allá de una tontera como esa…
Me le quedo viendo, asombrado, ella se sonroja y se echa a reír otra vez mientras se tapa el rostro con una mano.
—suena como una idiotez ¿cierto?
—no, no, para nada, de hecho, siento algo parecido…
Ella me sonríe e inevitablemente sonrió, le sonrió como no lo había hecho en días…

Exigía la explicación de en que momento Mary se había convertido en parte esencial de mi vida, llevábamos alrededor de 2 semanas siendo amigos y aun sonaba bastante bizarro que lo fuéramos.
No sé exactamente que es lo que me ocurría, no podía dejarla, estar con ella me recordaba bastante a estar con Brendon y a estas alturas era con lo único con lo que me podía conformar puesto que sabia que tras lo mucho que le había hecho sufrir lo ultimo que él haría seria regresar conmigo. Aun así, yo necesitaba ayuda y él no parecía muy dispuesto a ofrecérmela… ya no…
— ¿me das? —me pregunto cuando se despertó de una larga siesta, ella se había empeñado en dormir en el sofá pero la vi tan cansada que mejor insistí en velar sus sueños
—no se de que hablas—le dije quitándole un mechón de cabello de su rostro
—en tu cartera, tenias polvo ¿me das?
—No—le conteste sin pensármela dos veces
— ¿Por qué no? —me pregunto inocentemente mientras se giraba en la cama y me miraba fijo
—porque tienes una vida, una carrera, eres hermosa y al parecer feliz, no necesitas eso para seguir adelante, ni para estancarte, no necesitas una felicidad artificial
Ella sonrió espléndidamente, con un brillo en sus ojos tan lindo.
—entonces… ¿Por qué lo haces tú? —me le quede mirando—usando tu lógica, tu tenias mucho más en juego que yo, tu ganas más en esta vida que yo
—no puedes decir eso, yo no salvo vidas, además, yo no gano nada en esta vida, yo solo soy mas desdichado
—eso no es cierto, la música alegra al mundo, quizás tu salvaste la vida de alguien, además, recuerdo haber escuchado alguna vez tu banda y son muy buenos
—ex banda—le corrijo y remojo mis labios—aun así todo lo que empieza termina y llego un punto en el que perdí todo, deje de verle sentido a la vida, me sentía apestado y las personas se empezaron a alejar de mi… considerándolo no tengo nada ni nadie por lo que retomar mi antigua vida
—no, no tienes, pero podrías hacerte un favor… no venimos al mundo para satisfacer a otras personas ¿sabes?
Me acosté boca arriba, no quería mirarla, no quería tocarla, no quería ni escucharla, me molestaba que dijera que era un cobarde, un débil… aunque lo fuera a uno no le gustaban escuchar ese tipo de cosas.
—Puedo ayudarte—me dijo mientras ponía una de sus manos en mi pecho, su cabeza la arrincono a mi cuerpo
—no quiero meterte en esto
—no, adelante, dices que no tienes a nadie… pues ahora me tienes a mi
— ¿Por qué harías algo así por un desconocido?
—pues… servicio comunitario, ya sabes… veamos si es porque no tienes a nadie o es un muy elaborado pretexto
Abrí los ojos, me giro para encararla, sus ojos me miran con ternura, la tomo de la cintura y la pongo sobre mí.
—tienes una fijación muy extraña por el bien ajeno—le digo
Ella sonríe.
—lo sé… entonces, ¿me dejaras ayudarte?
— ¿sin internados ni nada de eso?
—sin nada de eso, solo mi compañía… ¿podrás aguantarlo?
—claro, yo podría hacerlo pero… ¿tu?
Ella me mira y se acerca a mi rostro, me da un beso en la frente mientras mis manos se posan en sus mejillas.
—No tienes porque pasar por esto—le insisto observando fijamente sus labios, acariciando con mis yemas su pálidas y finas mejillas—deberías de considerar mejor a que tipo de persona le otorgas tu ayu…
Y me besa, de repente, sin permiso, sin concesiones, solo me besa de una forma tan dulce, tan delicada, como nadie lo había hecho en meses, me besa tan suavemente que no puedo evitar compararla con Brendon.

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