domingo, 6 de junio de 2010

"Reinvent Love": Capitulo uno.

Autor: Eme
Clasificación: General.
Género: Romance.


"Reinvent Love"
Capitulo uno.

¿Qué se puede decir de un chico de 25 años que murió?
Que era hermoso.
Terriblemente inteligente.
Que adoraba a Mozart, a Bach, a Los Beatles y a mí.
Un día mi curiosidad fue demasiada y se me ocurrió preguntarle en qué orden nos adoraba. El solo sonrió y respondió: Alfabético
Yo también sonreí entonces.
Pero ahora que lo pienso, me pregunto si yo figuraba en su famosa lista con mi nombre de pila, en cuyo caso quedaría antes que Mozart y después de Los Beatles, o con mi apellido, en cuyo caso estaría detrás de Mozart y en último lugar
Lo único cierto aquí, es que no ocupo de ninguna de las dos formas, el primer lugar, cosa que me irrita demasiado, ya que desde pequeño, me hicieron creer que debía ser el primero en todo.
Herencia familiar, desde luego.

A finales de mi último curso me dio por ir a estudiar a Radcliffe, no solo para recrearme la vista, si no porque allí los libros de reserva siempre están menos solicitados y a demás, nadie me conocía.
Es local era tranquilo, a esas alturas no podía darme el lujo de distraerme demasiado, estaba en vísperas de mi examen de historia, y no había abierto ni un solo libro. Me acerque al mostrador de los libros de reserva con la intención de conseguir alguno que me sacara de apuros al día siguiente. En el mostrador trabajaban dos chicos, uno bajo de tipo jugador de soccer; el otro alto, tipo tenista, pero con apariencia de ratoncillo con gafas.
Opte por el Mickey Mouse con gafas.
—Oye, ¿Tienes la decadencia de la edad media?
Me miro recelo.
— ¿Y tu biblioteca de que te sirve? —pregunto
— Sabes que Harvard puede utilizar los libros de reserva de Radcliffe.
— ¿Y eso qué? No se trata de los derechos, ustedes tienen un poco mas de 5 millones de libros, nosotros apenas unos cuentos miles
¡Dios me valga con el ratón de biblioteca!
Generalmente hago trizas ha ese tipos de niñatos, pero en aquel momento necesitaba demasiado el libro
— Oye necesito el condenado libro…—
— Se mas amable Preppie, o no obtendrás nada…
— ¿Por qué crees que provengo de una Prep School?
—Porque se nota que eres rico y tonto.
—Pues has metido la pata— reclame, ya sé que tengo todo el aire de ser rico, pero no me iba a dejar de un niñato de Radcliffe —Soy pobre y listo.
— ¡Claro! Yo si soy pobre y listo.
El chico me miraba a los ojos, los suyos eran castaños, en ese momento ya estaba molesto, no iba a permitir que un Radcliffe (ni por sus bonitos ojos) me llamara tonto.
— ¿En qué te basas para decir que eres listo?
—En que no saldría de cita contigo.
—Ni a mí se me ocurriría invitarte, sería lo último que haría
—Por eso eres tonto…


Quiero aclarar porque lo invite a tomar un café, estaba desesperado por aquel libro, y como el niñato no podía salir hasta que cerrara la biblioteca me dio tiempo de aprenderme unas cuantas frases ingeniosas para el examen.
En el examen saque un 19 sobre 20, misma calificación que le día la cuerpo del chico cuando lo vi salir del mostrador.
En cambio, debo admitir, que me molesto su manera de vestir, demasiado afeminada, diría yo. Pero lo que más me molesto fue la basura que traía como bolso, que bueno que no se lo dije, mas tarde descubrí que era de su madre.
Fuimos a un restaurante barato, quería demostrarle que podía estar a su altura, pedí dos cafés y un helado para él.
—Me llamo Ryan Ross- dijo comiendo de su helado- Americano con descendencia italiana. Estudio música y Artes
Como si me hubiera importado en ese momento.
—Yo soy Brendon…
— ¿De Nombre o de Apellido? —Me interrumpió - Nunca he conocido a alguien que se apellide “Brendon”, Alex Brendon, Ryan Brendon, Marie Brendon, Cindy Brendon, sí, creo que el último suena bien ¿no te parece?
—De nombre- respondí exasperado.
— ¿Entonces cuál es tu apellido?
—Urie —respondí después de unos instantes.
— Brendon Urie —dijo como si nada —Urie… ¿Cómo el edificio de Harvard?
Si, había dado en el punto donde precisamente no quería que diera, perfecto.
— Si, Y como la sala – agregue al ver que había abierto la boca.
— Y como la escritora — dijo y sonrió al ver mi cara cuando lo menciono.
— Si como la escritora.
Entonces enmudeció de pronto, solo comía helado, y me miraba con una enorme sonrisa. ¿Sería posible que solo pudiéramos hablar de eso? ¿Acaso se las daba de intelectual solo para coquetear con chicos?
Su bolso estaba sobre la mesa, me desesperaba al no hacer nada, así que trate de mirar sus cuadernos, pero por alguna extraña razón solo e dejo mirar uno
— ¿Qué dice aquí?- pregunte señalándole uno de los títulos.
— Polifonía, nada sexual Urie…
Como permitía yo que me hablara así.
— Oye ¿sabes quién soy?
Sonrió con dulzura
—El dueño del edificio Urie.
—Yo no soy el dueño de edifico Urie — puntualice — Mi abuelo lo regalo a Harvard para…
—asegurar el lugar de su nieto…
Cerré su cuaderno con furia, pero él no se inmuto, solo siguió sonriéndome.
— ¿Ryan, porque aceptaste salir conmigo si piensas que soy un don nadie?
Sonrió de nuevo.
—Tenía hambre y no me pagan hasta mañana…
¡¡Dios, que niñato!!
—Además — agrego— me gusta tu cuerpo…


Mientas acompañaba a Ryan a su residencia confiaba todavía, en acabar con ese niñato de Radcliffe.
—Oye mocoso, el viernes hay un partido de Hockey.
— ¿Y qué?
—Que quiero que vallas…
— ¿Y porque iba a ir yo a una asqueroso juego de Hockey? Eso juego es para cavernícolas.
—Porque juego yo— respondí, tratando de restarle importancia.
— ¡Oh! ¿En qué bando?

Brendon Urie Ultimo Curso
Nacido en: Las Vegas, Nevada
Edad: 20 años 1,77m. 70 Kilos
Materia: Estudios Sociales
Carrera Proyectada: Derecho.
En aquellos momentos, Ryan ya abría leído mi ficha en el programa, me asegure de que Vic Claman, nuestro manager, hiciera llegar uno a sus manos, por todos los medios posibles.
—¡¡Válgame dios Urie!! ¿Tan desesperado esas para fijarte en un chico?
—¡Cállate Claman, o te tragaras los dientes!!
El partido fue un reverendo asco, me castigaron por golpear de más a un mastodonte de Dartmounth, ¡¡dos minutos!! Y yo ni siquiera le hice nada, bueno, nada que no se pudiera arreglar con un buen médico plástico.
— ¡¡ ¿Pero arbitro que he hecho yo?!!- pregunte. Pero el tipo no estaba para discusiones
—¡¡Numero 10, dos minutos!!- grito a los de mas mesa de control.
— ¡Puta Madre!
Me acerque a las bancas, y procure concentrarme en recuperar el aliento, con la cabeza gacha, sin atreverme a mirar la pista, los Dartmounth nos a aventajaban en número.
— ¿Por qué estás aquí sentado mientras los demás están jugando? ¿Acaso vas a dejar que les ganes porque te has cansado y has decidido sentarte?
Era la voz de Ryan, ignorándolo me dedique a animar a mis compañeros de Harvard.
—¡¡Vamos Harvard, denles duro!!
— ¿En qué te equivocaste?
Me volví hacia él y le respondí, al fin y al cabo yo lo había invitado.
—Me pase del a raya con aquel tipo, Ryan
— ¿Y es una falta grave?
—Ryan, por favor, estoy pensando.
—Valla debemos agradecer ese milagro al cielo, Urie… ¿En qué?
—En cómo voy a joder al cerdo de Johnson.
Mire de nuevo a la pista para apoyar moralmente a los míos.
— ¿Eres un jugador sucio? Que mal, la gente que hace trampa nunca gana…
Lo ignore olímpicamente, acababan de anotar un tanto en nuestra contra, pero él insistió, nunca le gusto ser ignorado
— ¿Serias capaz de joderme a mí?
—Depende de en qué sentido lo digas…—Respondí
—En el buen sentido, cerdo…
— Lo haría de las dos maneras, pero ahora lo voy a hacer si no te callas en este momento.
—Claro, no alcanzarías ni a tocarme un pelo Urie, me voy…
Cuando me volví, Ryan ya no estaba, se escuchaba bastante molesto, pero que va, que se cree ese niñato.
El juego continuo, y los Dartmounth me cobraron caro el haber mandado a la enfermería a uno de sus mejores jugadores, pero al final ganamos, los dejamos para el cubo de la basura (como el bolso de Ryan): 7 a 1.


Si yo fuera un tipo sentimental, tendría una fotografía y una bandera de Harvard pegada en la pared de mi habitación, pero como no lo soy, ni siquiera me intereso en aquel momento salir a festejar la victoria de mi equipo.
Otra vez.
Lo único a lo cual le tengo un cariño, ahora y siempre, es mi camiseta con el numero 10, en mis pesadillas soñaba que me quitaban ese número y me daban el 7, el numero de la mala suerte, el cual cambiaba de jugador cada mes.
Pero para mí grande fortuna, nunca lo hicieron. Me quite el equipo, empapado en sudor, y me acerque al mostrador, desnudo como al nacer, a pedir una toalla.
— ¿Qué tal estuvo el partido, Bren?
—Estupendo Jimmy, los hicimos papilla.
Luego, me fui directo a las duchas, a enterarme quien le hizo que a quien durante el fin de semana, gracias al cielo, yo tenía una parte apartada, para remojar mi rodilla enferma, a la cual le agradezco y agradecí muchas cosas.
— ¿Estás en remojo, Bren?
—No, que va Jackie, estoy pescando mariposas — respondí a Jackie Felt nuestro entrenador, y auto nombrado director espiritual.
— ¿Quieres saber que le pasa a tu rodilla Bren? ¿Te lo digo yo?
En aquel entonces, como tenia los privilegios de la familia Urie, me habían revisado todos los ortopédicos del país, pero sin duda, Felt sabia más que nadie, o eso creía él.
—Lo que le pasa a tu rodilla es que no comes lo que deberías comer…
Bueno, el tema no me interesaba mucho que digamos.
—Comes poca sal…
—Bueno Jack, vale, comeré mas sal, te lo juro por lo que más quieras, ahora déjame meditar en paz ¿vale?
Que contento quedo el pobre, después se iría a contarle a todo mundo que él fue quien curo mi rodilla lastimada, e intentaría arreglarle todo el cuerpo a cuanto pudiera, incluso tal vez después pidiera honorarios
—Yo creo que te das prisa Bren, afuera había un chico que ha preguntado como 10 veces por ti.
—Seguro solo quiere un autógrafo, deja que se congele ahí afuera…—dije cerrando los ojos con el agua caliente hasta el cuello.
— ¿Estás seguro? Es ese chico al que hiciste que Claman persiguiera para que le diera el mismo tu ficha.
¡¡Santo Dios!! Ryan estaba esperándome afuera, ¿Cuánto me había demorado en aquel placentero baño, para que preguntara por mí en 10 ocasiones?
— ¿Qué pensaría tu padre de ti, si te ve colado por un chico?- pregunto Felt al verme salir corriendo de las duchas
— ¡¡Cálate Felt!! – Respondió Jimmy – Aquel chico de afuera podría pasar muy bien por una chica, ¿Lo has visto bien?, trae los ojos delineados, es más femenino que mi hija Isabel
Los dos se echaron a reír a carcajadas.
—¡¡Cállense par de Bestias!!
Me vestí batiendo una nueva marca de velocidad, así que cuando empuje la puerta de salida del estadio, apenas me había secado. En frio me abofeteo. ¡¡Dios como helaba!! Y estaba muy oscuro ya, pero había un pequeño grupo de gente todavía, la mayoría veteranos de Hockey, que no tenían más que hacer y asistían a todos los partidos.
— ¿Ryan?
Me aleje varios pasos de los admiradores, valla, en ese momento no lo encontré gracioso, pero ahora que lo pienso, nunca pensé que lo que le dije a Felt, fuera cierto, solamente cuando un señor se me acerco con una hoja de papel y un plumón.
— ¿Ryan?
Camine durante varios minutos buscándolo, de hecho era tal mi desesperación por encontrarlo, que pregunte por él a mis compañero de equipo, los cuales, no me ayudaron demasiado.
— ¿Se te ha perdido tu novio, Brendon?
— ¡Vete a la mierda, Jencks!
—Ahora resulta que ya no le gustan los hombres— Dijo Steven a Jencks
— ¡Vamos Brendon! ¿Acaso ahora no le dirás a todo el mundo con quien sales como lo hiciste con Robert?
— ¡Que te jodan! —Le grite alejándome
Después de varios minutos, una hora quizá, pensé que tal vez se había molestado enserio cuando le dije que lo joderia si no se callaba, pero ¡Hey!, estaba estresado en ese momento.
—Eh, Brendon, hace un frio de los mil demonios aquí— dijo asomándose detrás de unos arbustos con la cara tapada con un pañuelo, de modo que solo se le veían los ojos.
— ¡Ryan! – cuanto me alegró verlo.
Como por instinto lo bese ligeramente en la frente.
— ¿Acaso te di permiso?- pregunto Ryan sonrojado. Era extraño verlo así
— ¿Qué?
—Que si te di permiso para besarme Urie.
—Perdona, perdí la cabeza...
—Pues yo no.
Estábamos prácticamente solos allí y estaba oscuro, y era tarde, así que ¿Qué podía perder?
Y ahí estaba yo, juntando mis labios, con aquellos suaves y carnosos, probando su embriagante sabor a fresa, disfrutando de las caricias que el castaño proporcionaba a mi espalda, mientras se colgaba de mis hombros.
Era algo maravilloso, disfrute cada lento y suave movimiento, era extraño, nunca había sentido algo así con otro chico.
¡Pero valla chico!, aun ahora me vuelve loco
Separe mi rostro lentamente, para observar de cerca a un Ryan, al cual no había visto, uno confundido y extremadamente sonrojado.
— ¿Estás bien? — le pregunte al ver que seguía igual de sorprendido
—No me gusta nada…-dijo sin dejar de mirarme
— ¿De verdad lo hago tan mal?
—No, es que no me gusta nada que me guste demasiado.
Y entonces fue él quien se encargo de juntar nuestros labios de nuevo, pero ese beso se torno más apasionado, uno de mis favoritos, aunque recuerdo todos como si hubieran sido ayer.
Pero ese fue el primero de muchos que le seguirían.


Mi compañero de habitación, Spencer Smith, estaba jugando póquer con su novio y dos chicos del equipo de Hockey suplente cuando yo entre en el cuarto.
—Hola
Respondieron con gruñidos.
— ¿Cómo te fue esta noche, Bren? —pregunto Spence
—Un pase y un tanto— respondí.
— ¿Y con Ross?
—A ti que te importa.
— ¿Quién es esa? —pregunto uno de los muchachos.
—Es un chico. Ryan Ross— respondió Spence — Ese que anda loco por la música.
—Lo conozco—dijo Jon, el novio de Spencer — Es un estrecho el pobre….
Los otros dos se rieron, Spencer no, no le pareció gracioso aquello.
— ¿Cómo que es un estrecho? — Pregunto visiblemente molesto— ¿Acaso se la has metido, Jon?
— Claro que no- dijo robándole un beso- Toca la guitarra en la sociedad de Bach.
— ¿Y con Urie, que toca?
— ¡Ve tú a saber!
Se rieron de nuevo, esta vez toda, haciendo más escándalo que la vez anterior.
—Señores – dije desenredando el cable del teléfono, para llevarlo a mi habitación— ¡A la mierda todos!
Cerré la puerta de un portazo, ahogando la risa de las bestias que jugaban póquer, me senté en la cama y marque el número de Ryan.
—Oye, Ry…
—Dime…
— ¿Qué dirías si yo te digiera…?
—Vamos, dilo Urie, no seas cobarde…— dijo después de 10 minutos en los que permanecí callado
—Creo que me he enamorado de ti…
—Estamos en problemas…
Y colgó.
No me sentí ni bien ni mal en ese momento.


—Ryan esta telefoneando abajo, Brendon
La información me fue proporcionada por la recepcionista del edifico de Ryan, ella, al parecer si leía el periódico y sabia quien era yo.
Pero en lo que pensé en ese momento, fue en cómo diablos sabios, a que había ido aquel lunes por la tarde.
Y más aun, que Ryan le hubiese explicado que era mi novio.
— ¿No ha terminado todavía?
La chica miro la central.
—No —dijo
— ¿Sabes con quien está hablando? — Negó con la cabeza— ¿Dónde está el teléfono?
—Ahí en la esquina.
Me dirigí bastante molesto hacia la cabina, ¿Con quien estaría hablando Ryan, que fuera más importante que unos momentos conmigo?
Además tenía 2 días que no nos veíamos por el partido de Cornell, al cual no había querido acompañarme para no perder sus amadas clases, y yo me encontraba bastante molido.
Accidentalmente claro…
Está bien, cometí una falta y los cerdos de Cornell me la cobraron bien caro.
¿Porque será que todo me sucede?
Al acercarme pude captar unos cuantos fragmentos de su conversación.
—Claro que sí. ¡Desde luego! Yo también te quiero George.
Me detuve bruscamente, ¿Con quién estaba hablando Ry? , lo sabía, ¡Lo sabia!, ese estúpido de Davidson debió de haberse metido en la cama de Ryan mientras yo está afuera.
Un momento, George no era el nombre del acosador de Ryan, Davidson.
Unos días después de pedirle que fuera mi novio, me entere que no era el único que andaba tras sus huesitos, no, Martin también quería algo con Ry, pero este siempre lo rechazaba, no pregunten porque.
Simplemente lo rechazaba.
A tal grado de que Davidson, pensó que Ry era Heterosexual, ¡ha!
Pero no, me escogió a mí, y el idiota de Martin perdió.
Pero aun así, no dejaba de insistir, entonces en alguna ocasión lo golpee.
Solo un poco.
Pero ahora que importaba Davidson, era claro que Ryan Ross, nos estaba engañando a él y a mí con un tipo de dudosa procedencia llamado George.
—Si George, te prometo que iré a cenar luego.
Al tiempo que colgaba, Ryan me vio, y sin en las ligero rubor, me sonrió y me mando un beso con las punta de sus dedos.
¿Cómo podía ser tan falso?
Ryan me beso levemente en los labios, mis mejillas estaban demasiado molidas.
—Estas horrible.
—Estoy herido, Ry.
—Espero que el otro este mucho más horrible que tu.
—Claro es mi estilo: el otro siempre que da mucho peor que yo. - se lo dije en tono de advertencia, como dándole a entender que golpearía a ese tal George si se metía con él.
Ryan rio, se agarro de mi mano y echamos a andar hacia la puerta.
—Buenas noches Ryan- dijo la recepcionista
—Buenas noches, Jane
Una vez en la calle, apunto de subir a mi auto, tome todo el aire que me fue posible, y le dije en un tono de fingida indiferencia:
—Oye, Ry…
—Dime
— ¿Quién es George?
—Mi papa – dijo y termino de subir al auto.

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