domingo, 28 de febrero de 2010

¿'dude' o 'babe'?



"Hubo mucho debate en el segundo 0:37 si Ryan dice 'dude' o 'babe'. Decidí seguir con la teoría que al principio comenzó con 'dude', luego recordó que la cámara estaba grabando y rápidamente lo cambió a 'dude'."

Llevo más de 458654 veces intentando escuchar esa parte y solo escucho 'dubabe'.
¿Alguién logro escuchar algo?

Ryan straddles Brendon



Al fin encontre el video original del minuto 1:02 que seguramente muchas han visto en algunos videos Ryden. Pues este es nada mas ni nada menos que la version original del concierto en Munich.

"Ryan se sienta a horcajadas sobre brendon"

En ningun momento vi a Ryan reír, quizás estaba molesto xD
Por cierto, el audio es vago pero la calidad del video es buena.

¿Quién no lo habia visto?

jueves, 25 de febrero de 2010

"Travel to the moon" 6/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.

"Travel to the moon"
Capitulo 6/36
Apreté los dientes, me mordí la lengua, contuve el aliento y sujete con fuerza las orillas de la bañera para no decir algo inadecuado.
—Bren no sé que es lo que buscas con tus preguntas
—curiosidad—contesto enseguida
—pues… déjalo así… no tiene caso hablar de algo que la prensa invento
—No lo hubieran inventado si nosotros no lo hubiéramos hecho—lo mire con una mirada fulminante, bajo la mirada—perdón… si no lo hubiera hecho
Suspire recordándome a cada segundo mantener aquella posición para no hacer, ni decir, ni pensar nada peligroso.
—dime la verdad ¿Por qué te interesa tanto el tema del “Ryden”?
—últimamente al único que atacan con preguntas es a mí y, claro, esta bien porque yo te bese pero se ha convertido un poco incomodo… ¿sabes de que hablo?
Me tense… no supe exactamente si por sus palabras o por si pensaba que desconectarme del mundo significaba que no lidiaba con la misma cantidad de paparazis que él pero claro, el lindo, guapo y sueño de toda niña se entercaba en contestar preguntas e ir a una entrevista siempre que lo llamaran.
Él decía que era parte de su trabajo, que era lo mismo que ser maestro y negarse a ver a los padres de familia (comparación que a mi me parecía ridícula), y por eso siempre terminaba frente a una curiosa y exagerada reportera. Así que si aprendiera a mantener el pico cerrado (en todo el sentido de la palabra) yo no tendría que lidiar con el “Ryden”.
— ¡menuda idiotez! ¡Dos hombres besándose! ¡Y luego tú y yo! —empecé a carcajearme olvidando que lo había dicho en voz alta
Una vez calmadas mis risas, cinco minutos después para ser exactos, levante la cabeza para ver a Brendon y ya no estaba.
¡Ahí por favor! ¡No me digan que lastime sus sentimientos! No era feo, dudo que alguna vez alguien lo hubiera pensado, tenia buen cuerpo, eso se notaba aunque se pusiera unos pants desgastados y una sudadera tipo “Eminem”, era inteligente y aquello me sorprendía, y siempre tenia una exquisita sonrisa en el rostro que quisiera tener yo pero de eso a que él y yo nos enroláramos era demasiado.
Ni en esta, ni en la otra vida…
Bueno, quizás no para tanto pero al menos no este día.
— ¡Brendon! —Grité pero no obtuve respuesta— ¡Genial! —vocifere al levantarme de la tina escuchando como se desparramaba el agua hacia el negro azulejo.
¿Por qué se ponía así? era un hombre potencialmente atractivo pero a mi me encantaban las mujeres. Era promiscuo por naturaleza, cosa que me agradaba, creo que eso era porque a la única que le había querido la había lastimado mas de lo de la cuenta y después de eso ninguna mujer me había echo sentar cabeza como para dejar de serlo pero aunque no fuera de ese tipo de hombre dudo que ha estas instancias me cambiara de sexualidad…
… Me recargue en la puerta del baño, en el camino de la tina a la puerta el agua que había empapado gran parte de mi cuerpo y ropa había dejado gotas y lo ultimo que quería hacer hoy, con este cansancio, era limpiar el departamento por dejar mis huellas mojadas por toda el lugar.
No lo considere ni un minuto, me despose de toda mi ropa quedándome en bóxer, lo apreté de las orillas para sacarle el agua y me fui descalzo a mi habitación.
Otro día hablaría con Urie, que se le pasara lo niña y lo haríamos.
Entre a mi habitación, Brendon estaba ahí, sentado en la cama con la cabeza cabizbaja.
— ¿ahora qué? —me queje internamente
—Lo siento—murmuro, sonaba tan dulce, tan inocente… ¿Cómo alguien podía resistirse a esa imagen?
— ¿Por qué?
—Por molestarme—alzo la cabeza, su voz podía sonar como un acordeón pero su rostro, su rostro era otra cosa—me molesta que no me tomes enserio—arrugo la frente—que no tomes enserio las cosas que a mi me preocupan
— ¡ah, vamos! ¡Ni que el “Ryden” te quitara el sueño!
—Deja de hacer bromas—pidió, molesto y aturdido
—mira… no sé como tratar este tema… la verdad es de que me incomoda… mucho… no quiero pensar todo el día en que me he besado con mi amigo y compañero de banda, no quiero pensar que lo simulamos cada show y menos quiero pensar en lo que sea que sea que despierte eso en mí… en nosotros…
—Oh—dijo crispando su rostro—deberíamos dejar de hacerlo
— ¿podemos? —Bufé, el volteo rápidamente a clavarme su mirada hipnótica y malhumorada—se convirtió en parte de nuestros conciertos ¿Cómo planeas lograrlo?
Puso una mano en su nuca rascándose la cabeza, arrugando el entrecejo, sonreí, se veía chistoso haciendo eso, parecía un niño de no más de 7 años.
—Tienes razón—dijo al fin—no podemos
— ¿te parece si seguimos con la pantomima como lo habíamos echo hasta el momento e ignoramos ese tema tras bambalinas?
—Aja—hizo una mueca— pero… ¿y las fans, periodistas, familiares, amigos? Ellos harán preguntas
—les diremos que no somos niñas, que no tenemos intenciones de…— ¿serlo? Mi interior soltó una risotada, apreté la comisura de mis labios para no reírme—… de convertirnos en ídolos homosexuales y lo que hacemos no es más que la magia del escenario ¿vale?
— ¡perfecto! Pero a los chicos la verdad
—claro, tu solo empéñate a hacer lo mismo que haz estado haciendo en los últimos meses y yo seguiré jugando el papel de marioneta
— ¿crees que es fácil? —regaño al levantarse de golpe de la cama
¿Fácil qué? ¿Resistirse a mis labios, a mi aliento pegando en su cuello, a mi cabello haciéndole cosquillas? ¡Por supuesto que no! ¡¿Pues con quien creía que trataba?! ¡Ja! Debería dejar de ser tan ególatra…
—no sé pero estar inmóvil para no besarte si es difícil—Vi como sus mejillas obtenían ese color carmesí que me hacia sentir extraño—no… n-me e-malin-ter-pre-pretes—aclare atropellando palabras—me refiero a que…
—No lo aclares—se hinco de hombros—de todos modos opino lo mismo
Puse los ojos en blanco, sacudí mi cabeza y le avente algún objeto cercano.
— ¡auch! —dijo entre risas, me miro de pies a cabeza, deteniéndose en mi bóxer, ahora sentí el calor subir hasta mis mejillas— ¿planeas bañarte?
—no—conteste inmediatamente cubriendo con una mano mis atributos, él se carcajeo mientras lo hacia—pero en vista de tu hedor, tu deberías
—no, me niego a ahogarme entre los patitos de hule
Comencé a reírme, de verdad que parecía un niño.
— ¿por qué no te bañas y yo me quedo sentado en el suelo por si veo que los patitos te pisan?
—pero me verías desnudo
— ¡ni que quisiera ver tus menudencias!
— ¡óyeme! ¡Miserias las tuyas!
— ¡oh, por supuesto Mrs. Concha! —comencé a reírme ¿pero que estupidez? ¡Claro! ¡Teníamos que ser hombres…!
—Aunque no lo creas—me contesto levantando el mentón aunque no pudo aguantar echarse a reír
—Bien, no quiero compararlo porque quedarías en vergüenza—soltó una risotada escandalosa y contagiosa mientras golpeaba con una de sus manos su pierna, continúe— así que adelántate, te doy tiempo de que te desvistas y te metas a la tina
—Gracias—dijo saliendo delante de mí mientras sus risas (que provenían del pasillo) se combinaban con las mías
Espere suficiente como para darle el tiempo necesario, aun tenía los bóxers mojados y mi mano en ellos, me reí ruborizándome un poco.
Entre al baño, Bren estaba cantando una canción de Frank Sinatra…
Llévame volando a la Luna, déjame jugar entre las estrellas… déjame ver cómo es la primavera en Júpiter y en Marte... En otras palabras, toma mi mano… en otras palabras, nena, bésame…
Me barrí hasta el suelo sentándome en la pared, Bren asomo su cabecita fuera de la tina y con el cabello pegado al rostro me sonrió sin dejar de cantar.
—Llena mi corazón de canciones y déjame cantar siempre más… eres lo único que me importa, todo lo que idolatro y adoro... en otras palabras, sé fiel… en otras palabras, te amo…
Deje caer mi cabeza contra la pared mientras escuchaba esa melodiosa voz que yo había escogido para representarnos y lo deje cantar… su voz y la letra me contagiaba esa tranquilidad indiscutible.
Escuche a Bren tararear la canción pero lo único que pude escuchar antes de dejarme ir en esa etapa de adormilamiento que tanto anhelaba fue “in other words… I love… you…”

"Travel to the moon" 5/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.
"Travel to the moon"
Capitulo 5/36
Desperté a media noche. Tenía dolor de cabeza que era gemelo a una migraña y no podía volver a pegar el ojo.
Los chicos habían salido de fiesta al club del corazón de Londres y me levante rápidamente cuando escuche un ruido en la cocina del departamento.
Pegue la oreja a la puerta.
— ¡ya Brendon! ¡Tu amigo nos va a escuchar!
¿Eso era una voz femenina?
—Bren no debiste de tomar tanto…
— ¡Shhh! Solo déjame en mi cuarto
— ¡estas empapado de alcohol!
—no quiero que me bañes ni que me veas vomitar así que por favor vete, yo me las arreglare
— ¡¿tu?! ¡Apenas y puedes mantenerte en pie!
—Audrey por favor… mañana te hablo
— ¡no me voy a ir! ¡No quiero dejarte solo!
—Ryan está
— ¡en los últimos meses su presencia no es importante! ¡Parece como si estuviera muerto a excepción que se mueve y respira!
— ¡basta ya! La cabeza me taladra cada vez que gritas… ha pasado cosas difíciles y si decidió manejarlo así está bien ¿vale?
«Gracias» replique en mi fuero interno. Creo que era hora de regresarle un poco de ayuda.
—Hola chicos—salude al doblar a la cocina
Escuche la risita disimulada de Audrey a mis espaldas.
— ¡wow! Sus piernas están más delgadas de lo que pensé
— ¡Audrey basta! Ryan no te ha hecho nada
—no entiendo porque te entercas en defenderle y tenderle la mano después de cómo te ha tratado
—sé que no era nada personal—y lo dijo tan convencido que estuve a punto de creérmelo pero desde la ultima pelea era solo echar fuego a la hoguera para aborrecerle y seguir molesto con él.
— ¡tu eres el único idiota que cree que Ryan lo trata mal por cuestiones “impersonales”!
— ¡Para!... solo vete…—y salió tambaleándose hacia el pasillo.
Salí de la cocina y mire a Audrey que me dirigía una mirada fulminante. Le regrese sofisticadamente el gesto y seguí a Brendon agarrándolo de la cintura.
—Ry—chillo con alivio
—tranquilo amigo
—Audrey…—jadeo pero ella salió de la casa dando un portazo que hizo un estrepitoso eco.
Entramos al baño, lo ayude a hincarse mientras yo me quedaba parado detrás de él sosteniendo su cabeza mientras volvía todo el alcohol que había ingerido.
—eres…
—un asco—interrumpí—lamento haberte tratado como lo hice
—no ahí problema
—de verdad me siento como un idiota, después de todo lo que haz echo por mí… ni siquiera tenia sentido que me enojara contigo…
—Claro que si—interrumpió abruptamente—gracias a Jon no arruine toda la entrevista
—bueno pero no era para hacer como si no existieras…
Se quedo callado respirando hasta que se sujeto con una mano del suelo y con la otra me agarro una de mis piernas mientras vomitaba.
—Vale… todo olvidado—Lo tome de las costillas y lo levante poniéndolo frente al lavabo.
Una vez lavada su boca lo solté para darme una vuelta a la tina y abrir las llaves.
—lo mejor será que te des un baño
Le regrese la mirada antes de que se golpeara contra el suelo. Alcance a sujetarlo de la cintura como si fuera una prueba de confianza, se quedo con las piernas y brazos extendidos; sus hombros se recargaban en mi torso.
Alzo la mirada y sonrió cálidamente.
—será mejor darme un baño otro día o me ahogare
— ¡que va! Yo te ayudare
Se quedo serio, no supe si por el descontento que le provoco la idea o simplemente por puro pudor. Aunque no creo que estuviera pensando exactamente en la ducha.
—Ryan—dijo viendo mi barbilla, lo pare y se dio media vuelta para encararme. Desconozco que pensamiento atravesaba su cabeza pero se sonrojo como nunca le había visto que me inquieto y me sorprendió.
—Ryan—repitió y me aparto de él con tal fuerza y rapidez que no tuve tiempo de hacer otra cosa más que sujetar lo primero a mi alcance llevándome la cortina del baño a la tina.
El único golpe contundente que recibí fue en el trasero y la columna que se extendió por toda mi espalda, no pude contener un grito y voltee ferozmente a verificar si Brendon se encontraba bien…
… y lo hacia solo que pendía con la cabeza sumergida en la taza.
Suspire esperando que pasara el dolor, recargue mi cabeza en la pared y cerré los ojos. Ahora estaba tan repentinamente cansado…
— ¿Ry te molesta el “Ryden”?
Abrí los ojos como plato a pesar de que ya había entrado en la fase de adormilamiento, le mire con la vista clavada en el lavabo que era donde se encontraba.
— ¿el qué?
—lo que hemos estado haciendo en los conciertos
—ah—susurre—hablas de eso…
Aunque antes de que lo explicara ya sabia a que se refería. Después de la primera vez que me había besado el público lo pedía con tanto anhelo que empecé a pensar que la gente iba para no perderse del “Ryden” y confirmar los chismes.
Casi no lo hacíamos… al menos nos encontrábamos renuentes a llevarlo a cabo al menos que una gran multitud lo pidiera.
La verdad es que como fuese terminábamos haciéndolo pero solo era la interacción del vocalista con el guitarrista.
Si, a veces solía tocarme pero realmente todo era una excelente charada que habíamos ideado para despistar que nos besábamos…. Bueno, realmente no podía llevarme el crédito… a Brendon se le había ocurrido y yo solo era un participante más en su pantomima.
El truco consistía en que ponía su rostro del lado izquierdo de mi mejilla (que era el que daba al público) mientras yo me quedaba quieto dejando sus suaves labios completamente inmóviles en mi cachete, a veces solía mover sus manos para darle un toque mas “realista” y realmente la gente se lo tragaba tanto que tras un tiempo el “Ryden” dejo de molestarnos… tanto.
Podía evadir el tema, de hecho quería hacerlo, pero no era un tópic que soliera olvidarse con tanta facilidad como quisiera.
—Me parece no darle la misma importancia que el resto—dije cambiando la dirección de mi mirada, enfocándola en un punto muerto
— ¿ah no? ¿Entonces?
¡Vaya! ¿Qué no se iba a contener de hacer preguntas?
— ¿Qué quieres saber exactamente? —pregunte aun aturdido por tan solo pensar que quisiera o no tendría que responderle. Tuve ganas de arrancarme la lengua en ese mismo instante. Aun estaba a tiempo… no… ya no…
— ¿Qué sientes respecto a… “eso”?
— ¿Cómo? —cuestione automáticamente. Ahora quería golpearme. Podía haber usado mi tiempo para hablar en algo correcto y provechoso y lo había desperdiciado vilmente.
—déjame decirlo con otras palabras… ¿Qué sentimiento o pensamiento provoca en ti?
¡Ya! Creo que no me quedaba hacerme el idiota.
—Mmm… —y ataje las palabras de mi boca antes de que salieran con inhumana rapidez y me encontrara confesándome. Tuve que morderme la lengua para lograrlo.
« ¡Dilo!» me ordeno una voz
—No—murmure
« ¡Dilo!» ahora esa voz me retaba y yo era malo para resistirme… siempre caía en provocaciones…

"Travel to the moon" 4/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.

"Travel to the moon"
Capitulo 4/36
Esa noche todo permanecía oscuro cuando caí de boca al suelo.
—Diablos—chillé pero me quede tirado en el azulejo.
La luz se encendió y escuche unas pisadas que se aproximaban hacia mí.
—Ryan ¿te haz echo daño?
Negué tratando de levantarme pero al parecer mi cuerpo estaba demasiado débil y trajo como resultado que me desparramara para volver a besar el suelo sin no antes golpearme la cabeza con la cómoda de madera.
Sentí unas manos que me sujetaban de la cintura para ayudar a reincorporarme, recargo mis piernas en la madera de la cama y me soltó para que me sentara. Me alegró que no me tratara como un inútil ni como un lisiado.
En cuanto me senté sentí un líquido espeso y tibio bajar lentamente de mi cabeza que goteo en mi mano, me quede contemplando las gotas de sangre que brotaban hasta que Brendon se sentó a mi lado, tomo mi cabeza entre sus manos para ver la herida y me indico que me acostara en su cama; recargue mi cabeza en sus piernas.
—Te dolerá—advirtió, entonces escabullí una de mis manos hasta tomar algo, mojo el algodón y lo puso en la zona abierta, sentí el ardor de la herida y sonreí anchamente al volver a sentir como un conjunto de emociones y pensamientos volvían a inundar mi preciada cabeza… ¡al fin me encontraba productivo!
Me hizo un torniquete para frenar la sangre y se me quedo mirando, su rostro ahora estaba completamente colorado, vi hacia donde él lo hacia…
… me quede boquiabierto al ver mi mano aferrada a la suya, con aquella excitación provocada por el dolor ni lo había notado.
—Discúlpame—musite soltándolo
—No ahí problema—dijo en un intento de relajarme pero entonces recordé el beso y me encontré repentinamente malhumorado.
Suspire en busca de relajar mis músculos y analice en mi mente oraciones cortas para no salirme de control y apremiarle con maldiciones y golpes aquel beso…
… escuche mis dientes chirriar…
—El beso—fue lo único que me encontré capaz de decir en voz alta, su rostro se crispo ligeramente y suspiro con un poco de molestia, separo mi cabeza de sus piernas para que me sentara normalmente y se quedo mirando sus zapatos.
Mantuvo el silencio durante minutos que a mi se me antojaron una eternidad. Estaba ideando un plan: si se hincaba de hombros le propinaría una suculenta golpiza, esperaba que fuera mucho más inteligente de lo que esperaba o a pesar de su ayuda me portaría como un completo, echo y derecho, bastardo.
Apreté la mano hasta convertirla en un puño, estaba listo para quedarme tildado sin respuesta y con una mano morada del golpe que le daría entonces pareció que iba a decir algo.
—sé que logre el efecto que quería en ti
Volví a apretar mi mano relampagueando furia en mi mirada aunque muy en el fondo estaba perplejo de que Brendon nunca fuera predecible… como el primer día en el que ensayamos, el seria el guitarrista y su angelical voz me convenció hasta el punto de cederle mi lugar, mi voz nunca le hubiera echo justicia a la suya…
— ¿Qué era eso?
—mantenerte ocupado… sé que pensarías en otra cosa que no fuera desdichas y negatividades—aquello me satisfago una fracción de segundo ¿acaso era tan predecible?—sabia que nada te cambiaria el animo sino fuera bajo alguna circunstancia “inusual”, estuve repasándolo en todo el concierto pero eso fue lo único que se me ocurrió… desmayarme no resultaría—mi mano se relajo un poco, prosiguió—podías reaccionar mal pero al menos reaccionarias
Permaneció callado por unos instantes y entonces sonrió de repente.
—espero no haber causado demasiados inconvenientes
—En absoluto—comente sarcásticamente imaginándome a mi madre, a Spencer, a mis demás amigos, a las fans, a los periodistas y a mi novia, claro, eso sí aun le quedaban ganas de andar con un taimado como yo.
—bueno… si quieres ducharte es en la puerta del pasillo pero lo mejor será que duermas
—gracias—conteste distraídamente, sabía que Bren lo había echo por una buena causa, de todos modos había funcionado pero… no lo sé… mi cabeza esperaba algo más.
—si tienes hambre en el microondas ahí comida y en la hielera leche o un sin fin de líquidos, toma el que quieras y en el cajón junto a la cama ahí medicamentos… bueno no creo que los necesites…
—Gracias—repetí viendo la luz palidecer en ese manto de la oscuridad.
Recosté mi cabeza en el cojín y me quede pensando en el día del fallecimiento de mi padre.
De echo, solo la hora y pico del concierto, no quería recordar viejas heridas que empezaban a supurar así que me concentre, primero sentí el inmenso dolor de la perdida de mi padre, aun no lo asimilaba y no quería ni aceptar la falta que me haría de aquí en adelante así que apreté mis ojos, forzándome a olvidar los últimos meses y el día en que falleció, solo necesitaba los minutos del beso… repasé… algo seguía sin cuadrar, no lo detectaba hasta que… ¡lo encontré!
¡La canción! ¿Por qué la canción? ¡¿Por qué en esa frase?!
Estremecí. El nunca había resultado ni una pizca de lo que yo creía y el me había dicho la verdad ¿cierto?... o ¿acaso podía ser una verdad a medias? ¿Había algo atrás de esa verdad?... no, eso no podía ser.
Me asombre, vaya que le había resultado a la perfección el truquito pero se había olvidado de un detalle: lo que causaría.
Volví a estremecer y sentí una gota de sudor frio caer en mis manos.
No, el no podía. No debía. No era correcto… no… por favor no…
Pero ¿y yo? ¿Podría…?

martes, 23 de febrero de 2010

"Travel to the moon" 3/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.

"Travel to the moon"
Capitulo 3/36
La terrible semana del velatorio de mi padre había pasado y no estaba del todo seguro como se encontraba mi humor. Lo único que sabía era que seguía fielmente absorto a cualquier emoción lejana al odio.
Había ignorado las preguntas sobre el beso con el vocalista y de paso a los chicos.
La mayoría del día me encontraba tirado en la cama, en el sillón, en la barra, en el suelo, en donde fuese, lo importante era estar acostado.
Nunca había sido precisamente de las personas que se dan por vencidas o que ven pasar sus días sin hacer nada productivo pero desde el fallecimiento de mi padre había días que todo me molestaba; cuando las personas me visitaban me quedaba tan poco sentido moral como para entablar una platica que les abandonaba en la sala y partía a dormir…
… Jamás pensé que todo aquello me provocaría el fallecimiento de mi padre pero lo cierto es que así era y dolía…
— ¡Ryan ve esta casa! ¡Es un verdadero nido de ratas! —se quejo mi madre que al parecer tras un mes había recordado tener un hijo mayor. ¡Como si ahora la necesitara!
— ¿Qué quieres? —pregunte fríamente pero ella estaba acostumbrada a ese tipo de trato
— ¡estas echo un lio desde el día en que murió tu padre!
Creo que empezaba a ver a donde quería llegar, comencé a huir a mi recamara pero me pilló en el camino.
—dime… ¿acaso eres gay o tu amigo ese?... ¿Son pareja?
Me hinque de hombros. Evitaba pensar en ello y recordarlo sentaba bien porque cambiaba el panorama…. me hacia sentir algo que no fuera “nada”.
— ¡George Ryan Ross contéstame!
—vete, ma, no te necesito
— ¿Cómo? ¡Estas echo un verdadero asco!
—si, bueno como sea nunca ha sido tu problema mi aspecto así que no finjas que ahora te interesa
Me quede en la manija y respire.
—por favor… solo vete
— ¡eres igual que tu padre!
Creo que la comparación movió algo en mi interior pero no estaba muy seguro.
—eso explica el abandono
—Ryan por favor…
— ¡largo! —grite, al fin
—no, me quedare a arreglar este cochinero
Me sorprendía que esa mujer siempre me hiciera exasperar y querer gritar mientras me arrancaba los mechones de mi cabello inapropiadamente cuidado.
Entre a la habitación, me puse unos tenis, una playera y me asegure de no salir a la calle sin pantalón.
—no necesito que hagas algo por mí, nunca lo haz echo y ahora no lo espero, deja mi porquería como esta… yo la arreglare
— ¡escúchame jovencito soy tu madre y poco me importa si tu padre…!
— ¡si! ¡También poco te importa el hijo que tuviste con él así que lárgate como lo hiciste antes! —atravesé la sala para llegar a la puerta principal— ¡anda! ¡Huye como la persona desagradable y egoísta que eres!
Sujete el picaporte de la puerta y al abrirlo sentí a mi madre a mis espaldas, tomándome fuertemente del brazo para girarme.
Me logro voltear puesto que yo no puse resistencia y me cacheteó varias veces como si tratara que su disimulado e inocente hijo de 3 años regresara pero creo que se había perdido en aquel mundo puesto que ahora tenía 16 años más que cuando ella nos abandono.
La rabia corría por mis venas, levante una mano y la empuje suavemente pero ella se negaba a soltarme… quizás le había tocado una fibra.
— ¡basta! —grite tomándole las manos con fuerza, probablemente haciéndole daño para que se sentara en el sillón—deberías de meterte en un manicomio, al fin de cuentas parece que mi padre no era el único que debía de estar internado en ese lugar además el ambiente te sentaría a la perfección… espera… puedo verlo—y si podía imaginármelo— ¡combina con tu asquerosa persona!
— ¡para! —grito impaciente agitándose con frenesí
Le solté para salir de ahí y escuche un grito de furia a mis espaldas, si, probablemente me había pasado de la raya pero según lo estipulado en aquel pacto silencioso ella también lo había violado.
Se levanto para volver a pegarme pero yo ya había cerrado la puerta y la escuche patear la dura madera.
La furia que se había desatado en mi interior era tan fuerte que no podía controlar mis temblorosas manos así que decidí caminar… posiblemente me vendría bien.
Andaba vagabundeando sin rumbo fijo, el frio estremecía mi piel y heladas gotas de lluvia empezaron a descender del carmesí cielo.
Me senté en una banca. Para ese instante no importaba si me mojaba o no. Seria una eventualidad más en solo un pajar de maldiciones.
Tras un gran lapso de tiempo de ver sin ver escuche la contracción de mi garganta definido como un chillido.
Me percate que el manto de la noche había caído y estaba completamente vulnerable, llorando una perdida que superficial e interiormente nunca había querido que llegara. Pese a todo… pese a cualquier cosa.
Subí las piernas a la madera y las abrace con mis brazos dejando que el llanto, el dolor y los recuerdos hicieran de las suyas para destrozarme. Pegue lo mas que pude mi pecho contra mis piernas y sumergí la cabeza entre mis rodillas.
No me percate del tiempo que llevaba en esa posición hasta que detecte la compañía de alguien que estaba sentado a mi lado acariciando con suave premura mi cabello, me dio un beso en la melena que por extraño que pareciese me… me… ¿me reconfortaba?
Unos minutos después su mano bajo a mi espalda lográndome dar un respingo junto con un estremecimiento que pude sentir en todos lados; la dejo ahí y con la otra mano desterró mi cabeza.
“Y aquí es cuando el príncipe rescata a la dulce damisela”
Estuve a punto de votarme a carcajadas y, de echo, al alzar la mirada esa era mi intención pero al mirar a mi acompañante y observar ese rostro preocupado no pude evitar ponerme a llorar desconsoladamente
—Tranquilo—murmuro y me rodeo con sus brazos. Mi cabeza se quedo hundida en su pecho, me separe de él al instante
—no quiero mojar tu playera con mis tontas lagrimas y no pienso molestarte
— ¡por Dios! ¡Esta lloviendo a cantaros! Además es mejor que llores a que sigas… así…—probablemente llevaba demasiado tiempo llorando que ni siquiera lo había notado, mire las gotas caer
—aun así yo debería de…
—Deja de hacerte el fuerte—pidió autoritariamente—ninguna persona normal aguanta no llorarle a su padre tras su fallecimiento
—No soy normal—replique
—vale que para mi resultas un poco fuera del rango pero hasta tu necesitas desahogarte… nadie espera verte fuerte todo el tiempo… nadie espera que aguantes todo ese dolor así que deja de hacerte el niño y dale… llora… desahógate que yo no diré nada
Asentí, no podía hablar sin chillar y rodee su cuerpo con mis brazos.
La lluvia seguía cayendo, las lágrimas seguían brotando, el frio no paraba de hacerme estremecer pero algo había cambiado…
Me sentía total e inevitablemente a gusto con la dulce y desinteresada compañía de Brendon.
Lo sujete con más fuerza y deje que mis penas se marcharan…
Llore mas de lo que en algún tiempo lo hubiera echo… eran las lagrimas reprimidas de años de abandono, de amargura, de infelicidad, de sueños rotos…
… era la madre de los sollozos…

domingo, 21 de febrero de 2010

"Travel to the moon" 2/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.

"Travel to the moon"
Capitulo 2/36
Era medio concierto y estaba seguro que me encontraba con el rostro totalmente inexpresivo, tocando la guitarra por única y primordial inercia. En ningún momento había perdido ninguna estrofa, ninguna partitura, ningún coro, ninguna segunda voz… parece que al fin de cuentas algo bueno había salido de todo eso.
Mientras tocaba por tocar me di cuenta que todas aquellas situaciones amargas propiciaban que tocara mejor que cualquier otro día, es más, estaba seguro que tocaba mejor que en mis días buenos… eso si acaso no era un mito y de verdad existían.
Por momentos sentía las miradas insistentes sobre mí de parte del vocalista pero prefería ignorarle. No resultaba difícil ni tedioso, de hecho, creo que se combinaba con el resto de las cosas malas que me empeñaba en evitar.
Una melodía más termino y la gente gritaba, las luces brillaban sobre nosotros y algo completamente intangible a mis odios vibraba en las bocinas. Vi que me había quedado paralizado, motivo por el cual Brendon tenía que entretener al público ya que la guitarra era uno de los principales sonidos; voltee solo para verificar que Spencer me veía victorioso pero consternado; trague saliva.
¡No!... me había prometido a mi mismo que no la cagaría… no hoy… ¡no por él!…
Toque un acorde y el publico vibro ante ello, las luces disminuyeron hasta apagarse por completo.
“Ahora estoy en una edad con permiso para estar olvidándote en un cabaret. En algún lugar en el centro donde una reina burlesca podría hasta preguntar mi nombre mientras se despoja de su ropa en el escenario…”
¡Uf! La penúltima canción, si salía victorioso de “Nails for breakfast and tacks for snacks” podría ir a mi camerino a desahogarme como era debido, solo una canción más, solo 3 minutos más…
Vi a Brendon acercarse a mi pero seguí sin prestar atención, su voz retumbaba en las bocinas clavándose en mi cabeza, y pensar que yo había echo aquella canción, aquella que por raro que pareciese sentía que me estaba dedicando a mi.
«“La magia de la ironía”» pensé rápidamente pero no, ni que por un momento se me ocurriera que la repentina molestia dibujada en el rostro del castaño era por que me estaba dedicando aquella canción.
Se detuvo frente a mí y le vi con el estribillo del ojo, coloco una de sus manos en mi cuello.
Ahí iba una canción más, un suspiro más, un día monótono como el resto, una expresión fingida… solo un estúpido y tedioso día más de mi terrible y penosa existencia…
Escuche que la canción estaba por terminar y mis músculos se tensaron repentinamente… el panorama comenzaba a cambiar…
Brendon me jalo del cuello con fuerza pero al mismo tiempo con premura y me puso frente a él para que le mirara, no quería pero tuve que hacerlo por la insistencia de su mirada, el micrófono negro era sujetado en sus chatas manos y sus ojos rogaban una disculpa. Cosa. Que no entendía.
Entonces todo pasó en una fracción de segundo.
¿No es esto precisamente donde me querrías?—cantó y vi su rostro hacerse peligrosamente al mío a la par que lo doblaba un poco.
Su nariz choco con mi mejilla y sus labios se posaron entre los míos entreabiertos. No cerraría los ojos, quería cerciorarme que aquello sucedía.
En el mismo segundo que sus labios se estamparon con los míos y respirábamos el mismísimo aire deje caer la mano tocando una nota demasiado alta que no iba con el final de la canción y que chillo en el estadio haciendo que Brendon hiciera una mueca de molestia mientras seguía besándome.
Mis manos habían echado raíces en la guitarra y no podía hacer nada para moverlas.
Escuche gritos del público, que muy dulcemente, habían ignorado el estruendo, aunque estaba seguro que había sido porque Brendon seguía pegado a mí mientras yo miraba perplejo el panorama, con sus labios sobre los míos sin poder si quiera despegarlos.
Eche un vistazo a mis amigos notando que Spencer y Jon, que habían sido los que habían escuchado más fuerte el ruido, tenían las manos en las orejas y miraban de igual manera que el público.
Brendon abrió los ojos y evito a toda costa mirarme, se separo con súbita rapidez regresando a su lugar como si nada hubiera pasado. Me sorprendió sentirme estupefacto y… y totalmente encolerizado.
Ahora quería salir corriendo y decirle a ese tipo que ¿quien se creía?, ¿que pensaba?, si el era homosexual muy su problema pero a mi que ni me implicara en sus cosas.
No, no, no, lo cierto es que estaba asombrado, confundido y por lo que resto del concierto abandone la idea de pensar en mi padre.
«"Vaya día"» apremie a mi mente y sentí una salada gota descender por mi mejilla, dos, cuatro y espere…
… Tal y como lo había dicho Spencer junto con Jon me había dado la “aceptación” a pleno concierto pero había una diferencia que me hacia irrevocablemente feliz: no había sido a medio concierto, había sido a finales.
Me limpie rápidamente las lagrimas que resbalaban por mis mejillas al ser consiente de que la última canción de nuestro repertorio terminaba, trate de sonar normal pero aquello era más que imposible.
—espero que hayan disfrutado el concierto… este es el último del siguiente par de meses… gracias por venir…
Me desfunde la guitarra dejándola recargada en la pared y salí antes de que el telón cerrara dejando a los muchachos atolondrados ante la noticia.
Corrí al camerino para guardar rápidamente todas mis pertenencias y mientras lo hacia sentía como las lágrimas brotaban avivadamente, no quería que nadie me mirara en aquel estado así que salí disparado del complejo embarcándome al taxi más cercano para volar a Las Vegas y hacerme cargo del funeral de mi padre.
En el trayecto pensaba y pensaba pero el fallecimiento de mi padre ya no estaba en primer plano, ahora era Brendon, su boca, sus ojos, sus manos, su entereza, su cuerpo que por fracción de segundo estuvo pegado al mío, en mi aliento, en mis labios… pensaba en él y su indiscutible imperfección que me había dejado petrificado y sin habla.
¡Vaya que enfado e incertidumbre!...
Que porquería de día… que porquería de vida…

sábado, 20 de febrero de 2010

"Travel to the moon" 1/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.


"Travel to the moon"
Capitulo 1/36
Las ideas canalizaron mi cabeza cubriéndome como un frio y filoso puñal en el pecho. Tantos pensamientos inundaban mi mente que me encontraba agobiado y muy en el fondo terriblemente molesto.
Apreté mis puños viendo la carne de los nudillos resplandecer de un color rosa intenso; me levante del sofá con la rapidez de un rayo y me quede absorto a la mitad de la habitación a contemplar el panorama.
Algo… algo en ese mar de porquerías debería de relajarme pero o era un miope o definitivamente no había nada útil en aquel camerino.
Cubrí mis sienes con las manos y estuve a punto de gritar y jalarme los cabellos hasta que alguien toco la puerta.
Mire hacia el techo desesperado, sabía bien lo que ocurría aun sin que tuvieran que informármelo.
Lo peor… lo peor seria la estúpida y enfermiza repulsión al sin fin de personas que me daría pesares.
Todo aquello me producía un retortijón en el estomago: las personas participando en un funeral por morbo, por compromiso quizás pero nadie por cariño.
Sentía repulsión de mi mismo al incluirme en el grupo y aquello ameritaba unas buenas bofetadas que me tirasen al suelo para sentir dolor… para sentir algo que no fuera alivio, remordimiento, molestia y… paz.
Pero bueno ¿Por qué me sentía así? Él nunca había echo nada en absoluto para que la gente le quisiera. Primero mamá y bueno… después un sin numero de gentes que en realidad no importaban… es más dudo que mamá lo hiciera.
En fin, tendría que lidiar con ser parte de ese asqueroso y superficial grupo de las personas a los que lastimo en alguna ocasión.
Suspire, lo necesitaba mas que anhelarlo ya que si no lo hacia terminaría en la lapida junto a él. Esa imagen resuelta en mi cabeza me hizo huir al baño y volver mi miserable desayuno. Ahí, abrazado a la taza del baño, busque relajarme, podía ver las venas marcadas en mis delgados brazos y sentía la sangre agolparse en mis sienes.
Si hubiera salido de aquel horrible hoyo en el que se había empeñado en permanecer, si se hubiera molestado en verme crecer en lugar de estar alcoholizándose, si hubiera echo la fatiga de crear un buen ser humano yo no tendría que crecer viendo con inescrutable temor y pesimismo la vida.
Bien me hubiera echo crecer sin tener que acudir a buscarlo en bares para recogerlo y llevarlo a casa escuchando la sarta de blasfemias que se dirigían con bastante odio hacia mi, bien hubiera estado ahorrarme la vergüenza de rescatarlo de las peligrosas calles de Las Vegas o del césped mojado de la casa contigua pero bueno… esa hubiera sido una vida paralela a la mía, una persona totalmente diferente (omitiendo si mejor o peor) solo no seria yo… ¡vaya, que alivio!
... si tan solo mi madre hubiera pensado en alguien más que en ella y me hubiera llevado…
Volví a vomitar seguro que ya había vaciado mi estomago, esta vez dilate más y la garganta me raspaba. Tome la manija y le baje para lavarme la cara.
— ¡Ryan abre esa puerta!
Estaba seguro que no era la primera vez que lo ordenaban pero si la primera que lo escuchaba.
Termine mis deberes sin prestar demasiada atención en los repiqueteos y maldiciones provenientes del otro lado de la puerta.
Tras un rato todo permanecían en silencio y tome algunas pinturas comenzando a pintar mi rostro, aun no comprendía porque lo hacia, ninguno de mis ídolos lo hacia y quizás ese era el objetivo principal: no ser una copia barata y escuálida de ellos.
Termine de pintarme, faltaban 20 minutos para salir a escena y no quería hablar con nadie, seguía enfadado y me sorprendió saber que el tiempo lo único que había echo era incrementar mi enojo.
< ¡Menudo relajamiento!> bufé al sentarme en la cama, me tumbe escondiendo mi rostro en la almohada.
Asfixiarme, no lucia tan mala idea, les daría ocasión de encontrarme inerte en la cama con mi guitarra en la mano, mi rostro maquillado, mis harapos para salir al concierto y unas partituras en la mano para hacerlo mas dramático. Les daría placer de que la prensa y la gente que me odiaba se regocijara en aquella noticia, de que las malas criticas hacia nuestra banda se desvanecieran porque jamás regresaría y no habíamos ni terminado la primera gira como para que alguien nos recordara pero no… él no valía la pena… acabar con el sueño del resto de los integrantes y… ¿solo por él?… no, definitivamente no dignificaría su persona con mi muerte cargando en sus hombros…
… La puerta se abrió de sopetón creando un ruido fuerte que hizo eco en la recamara y hubiera estado bien que diera un respingo de la impresión de no ser que me encontraba totalmente inmune a cualquier eventualidad.
—Ryan—chillo Spencer tomándome de la mano, dándome un tirón para reincorporarme. Me abrazo fuertemente por la espalda mientras mis débiles brazos se mecían como trapos en el aire.
—lo siento mucho… podríamos cancelar el concierto y la gira… si tu quieres
Me retorcí alejándolo de mí, no quería mirar ese rostro tenso y preocupado de mi mejor amigo.
—lo siento Spen… no te ahorrare la pena de lidiar con tu pánico escénico
—George—replico, bufé, así solía nombrarme cuando indicaba que hablaba enserio
—dale, estoy bien, vete a cambiar y avísale a los otros
—no George, no puedes salir así
—No estropeare el concierto—prometí alzando una mano en señal de burla pero no causo ni el mínimo efecto que esperaba… más bien obtuvo el contrario
—Haremos lo que tu mandes—dijo una voz ronca detrás de Spencer, desvié la mirada de un punto indefinido hacia la puerta donde se encontraba Jonathan totalmente contrariado pero relajado
—Bien—me alegre, de verdad que lo hice, tanto que el enojo se empezaba a difuminar en mi antipática sonrisa pero al ver a Jacob volver a abrir la boca, y estaba seguro que no era para respirar, la mano se me apretó en un puño sin siquiera poder controlarlo
—si quieres pararte frente tanta gente y pretender que todo anda bien ahí tu problema pero no queremos que te derrumbes o “captes” la noticia a medio concierto recuerda…
Iba a interrumpir pero se me adelanto alguien detrás de él.
—ya chicos, si él se cree capaz de hacerlo entonces lo haremos
— ¿¡que no vez que esta desecho?! —exclamo Spencer
—pues es una buena charada
— ¡¿es que no lo entiendes?! ¡Míralo! ¡Se va a poner a romper cosas en medio concierto! ¡Lo conozco!
— ¿de verdad? —Pregunto el castaño—porque yo no veo ningún indicio de que…
— ¡es que tu siempre eres condescendiente con él! ¿¡Porque nunca le dices algo?!
— ¡yo solo procuro apoyar…!
— ¡estoy aquí! —Interrumpí tomando mis instrumentos mientras sentía que la mirada de las 3 personas se clavaban en mi persona, me di la vuelta—pero pueden seguir hablando de mí porque me largo al escenario—les clave una mirada furibunda— ¡más les vale que estén listos en media hora!
Brendon exhalo demasiado aire saliendo del lugar antes que yo, se dirigió a su camerino, tomo su puerta para cerrarla caudalosamente y antes de que lo hiciera le mire, nos dirigimos una minúscula mirada fulminante y entonces… cerro la puerta.
Suspire caminando hacia el pasillo, de todo aquel mar de basura y negatividades me reconfortaba pensar que al menos una persona me entendiera o me diera oportunidad de intentarlo sin pensar que me destrozaría. No importaba sino era mi mejor amigo, mi familiar o mi novia… me bastaba con descubrir que Brendon era una persona excepcional la cual definitivamente nunca dudaría tener a mi lado.
De todos modos mi alegría momentánea era disipada por la culpabilidad de haberme peleado con él a pesar de que en más de una ocasión me había dado la mano…
Así que no entendía muy bien el echo de porque de un tiempo para acá me había empeñado a simular que su presencia era nula, aun así era inútil, había algo que no me dejaba olvidarme de su existencia al 100 porciento… sabia que la razón no era la amistad… de hecho, creo que la razón de porque no podía ignorarlo era que había una cosa que me irritaba más allá de mis cabales y esa era la interrogante que se retorcía en mi mente como un bailarín: ¿Qué propiciaba ese repentino odio infundado?

miércoles, 17 de febrero de 2010

"Hey moon"

Autor: Gaby Martínez.
http://x_troublemaker.livejournal.com/
Clasificación: General.
Género: Fantasía, Songfic (vagamente inspirado en Northern Downpour)



"Hey moon"

Capitulo unico.


Un día más para la cuenta. Otra página en blanco que deja pasar. Otro capítulo vacío y sin sentido. Y así es como poco a poco tu vida comienza a perder el encanto; es cuando comienzas a darte cuenta del vacío que existe dentro de ti y que poco a poco te va consumiendo, devorando tus alegrías y dejándote en un valle de soledad sólo con desdichas a tu alrededor. Y te asomas por la ventana para ver únicamente nubes cubriendo el cielo nocturno, y automáticamente volteas de nuevo a tu diario abierto sobre la mesa.

Páginas blancas. Las líneas correspondientes a las últimas semanas estaban totalmente vacías.

Se supone que deberías ser feliz, porque eres joven, porque eres único, porque puedes tener casi todo lo que quieres, porque muchos sonríen sólo al ver tu rostro, porque al menos una persona en cada país del mundo sabe quién eras. Porque eres Ryan Ross. Tú eres el guitarrista de la famosa banda Panic! At The Disco, el chico carismático que escribió toda su música y aparecía graciosamente maquillado y vestido con rosas en cada concierto de la gira.

Eras feliz. No tenía idea de cuánto, pero lo eras.

Y la gira acabó, y con ella su vivacidad. Todos volvieron a casa, y ocuparon su vida en algo mientras estaban en su tiempo ocioso. Todos eran felices, mientras tú pensaste que era mejor descansar. Todo comenzó bien: levantarte casi al mediodía a recoger el desorden que pudo haber hecho la noche anterior, tardes de Internet, noches de películas, trasnocho en Internet, siempre faltaba un libro por leer, siempre había algo nuevo que buscar en Google. Y miles de llamadas eran discadas a tu teléfono celular: tu vocalista y mejor amigo Brendon te quería invitar a cada sitio que iba.

A su casa. Al Space Needle en Seattle. A jugar al bowling. A la playa. A cualquier concierto en el Madison Square Garden en Nueva York. A Angels&Kings. A una destrucción masiva de la nueva casa de Pete Wentz en Los Ángeles. A una escapada a Europa, Suramérica, Asia, Australia o cualquier parte del mundo que se le ocurriera. A un sinfín de sitios, sin obtener más que un “no” de ti. Y poco a poco fue desistiendo, al igual que los otros chicos que te llamaban, dándose cuenta que lo que deseabas descansar solo en casa.

Y el descanso realmente no fue malo… lo peor viene después, cuando descubres que no puedes acostumbrarte a estar totalmente solo, y que el contacto humano es necesario para el bienestar psicológico de una persona. Y es cuando comienzas a reforzar los muros de la fortaleza, porque sientes que no tienes cara para ir a rogar compañía a alguien cuando siempre la rechazaste. Ya el desorden es rutina. Ya la Internet se hace pequeña. Ya no hay más libros que leer. Ya la televisión es repetitiva. Y descubres que te has vuelto un renegado social. Y estás dentro del hoyo, y no sabes qué hacer.

No recuerdas qué es estar acompañado, y eres incluso capaz de sentirte solo en una sala llena de gente porque percibes que no le importas a nadie ya que ninguno ha venido a sacarte de este infierno, así que… ¿para qué llamar la atención? ¿Para ser solo una carga? Intentas hacer lo más clásico, tomar la guitarra y tu diario. Tocar y componer. Pero ambas ya no te drenan como antes y te excusas diciendo que se debe a que ahora ese es tu trabajo, no tu pasatiempo. Intentas escribir en un blog privado, pero sientes que los pocos que tratan de ayudarte están escatimando esfuerzos. Y te sientes devaluado, como si en cualquier momento pudieras desaparecer y nadie lo notaría. Nadie te buscaría. Nadie te llamaría. Nadie te conocería. Y la vida seguiría normal.

Y es el momento en que te das cuenta de lo prescindible que te has vuelto.

Y tu único consuelo es asomarte a la ventana y observar la luna, tan grande, tan llena, en medio del cielo nocturno… única en su especie, tan solitaria como tú. Y comienzas a contarle tus penas, tus desdichas, todo el infierno en el que se ha convertido tu vida. Y cada día la casa está más descuidada, duermes menos, comes menos y el sitio donde reside toda la imaginación es ese escritorio junto a la ventana, donde la luna te acompaña cada noche en cada una de sus fases. De llena a menguante. De menguante a nueva. De nueva a creciente. De creciente a llena. Y los ánimos persiguen ese ciclo de veintiocho días. Mientras más visible está el satélite, mientras más iluminado se encontrara el cielo por su magnífica presencia, más activa y plena se halla tu alma, y te hallas menos propenso a recordar todos esos factores que te alteran.

Los días van cayendo poco a poco de aquel almanaque diario, y las hojas se van acumulando en el suelo, como caen las hojas de los árboles en el nostálgico otoño, antes de que venga el crudo invierno. Antes de que todo sea devastado por el frío y la nieve, donde todo se torna blanco glacial y tan sólo imaginar abandonar el calor del hogar hace que una ráfaga de viento helado recorra tu espina dorsal.

Justo cuando se acerca el final de ésta época, y cuando despierta, a las dos de la tarde, arranca una hoja más del calendario. Trece de febrero cayó al suelo junto a los días anteriores del mismo mes y enero completo. Trece ha muerto, y frente a él se encuentra aquella hoja. Catorce de febrero, en números grandes y rojos. Un poco más abajo, un círculo blanco bordeado de rojo. Luna llena. Y más abajo, en letras más pequeñas, decía el nombre del santo del día… San Valentín. Luna llena, se supone que significaba que tus ánimos estarían buenos. Pero…

San Valentín. ¿Cómo fue el último día de San Valentín en tu vida, Ryan Ross?

El último catorce de febrero te encontrabas en plena gira, con las cuatro personas que más podías querer en ese planeta. El último catorce de febrero estabas muy lejos de ser dependiente de un astro nocturno, al contrario, estabas feliz. Feliz porque te sentías necesitado por muchos, feliz porque tenías amigos, feliz porque al menos alguien te extrañaría si desaparecieras. No como ahora, que sólo has sabido engañarte, pensando en que una gran roca redonda que sólo puedes observar cuando refleja la luz del sol por las noches podría ser tu amiga porque nadie te ha valorado, cuando has sido tú mismo el que te has excluido y te has devaluado.

Una mirada por la ventana. El sol de mediodía. Apenas son las dos de la tarde, estás mal porque has dormido mal, has comido mal y has vivido mal. Unas horas más de sueño, un poco de comida, algo de televisión e Internet para actualizarte y, aún más importante, la luna completamente llena en el cielo eran seguramente las cosas que hacían falta para te harán sentir mejor. O eso crees. Olvidas que el de San Valentín no es cualquier día, es el momento en que a tu cabeza vienen todas las caras que te felicitaron el año pasado por tu amistad y, peor aún, viene esa cara que sabes que echas de menos más que a ninguna otra, esa que irónicamente tanto te has empeñado en rechazar los últimos días.

Y se te ocurre desviar tu vista hacia ese diario cerrado sobre tu escritorio. Pasas las páginas hasta el día de hoy. Quisieras haberlas llenado todas de tinta, haber plasmado todo lo que te ha reconfortado los últimos días para no decir que han transcurrido en vano; pero el hecho es que las hojas están blancas y vacías, igual que tú. Y te sientas un momento frente a él, dispuesto a cambiar aquello.

Sacas un bolígrafo y lo detienes sobre la página, haciendo una pequeña mancha de tinta.


Hey Moon, please forget to fall down.
Hey moon, don’t you go down.



Porque sólo la luna se ocupa de ti, y no sabrías que hacer si llegara a desaparecer de tu cielo nocturno por alguna causa que no conocieras, como si estuviera en su fase nueva, prácticamente invisible ante tus ojos. Pero sabes que está allí, aunque no la puedas ver.

Y pasas el día atento al teléfono. ¡Alguien debe acordarse de ti, tarde o temprano! ¡Alguien debe enviarte un mensaje de texto! ¡Alguien debe comentar tu MySpace, tu Facebook o tu blog! ¡Alguien debería acordarse de que existes, Ryan Ross! Sólo esperas que el sonido del teléfono rompa la enfermiza armonía que hay en tu casa; y no llamo armonía al silencio, sino a todos esos sonidos estúpidamente rutinarios que han dominado tu ambiente. Hablo del sonido de la televisión, el sonido de las gotas de agua que caen de tu grifo que tiene semanas descompuesto, el sonido de tus secos pasos sobre la alfombra, el sonido de tu teclado al escribir en la computadora.

Y sólo deseas algo: deseas que Brendon, el que tanto te ha llamado, el que te ha invitado a su casa, al Space Needle, al Madison Square Garden, a la disco, al Bowling, y a un montón de sitios más; sea precisamente él quien se acuerde de ti. Deseas que Brendon, al que tanto has ignorado descaradamente, sea tu Valentín. Porque fue el que más insistió cuando supo que aquello sólo te haría mal, el que intentó salvarte de tu infierno en vida. Pero todo es demasiado obvio. Y Ryan Ross sabe que eso es técnicamente imposible.

Mejor desistes y vas a darte un baño mientras la tarde se va oscureciendo. Y, por primera vez, hallas un cambio total en tu rutina: el agua, que solía estar siempre tibia, estaba increíblemente helada. Helada como un trozo de hielo que se derretía y caía por los agujeros de la ducha, tensando tu piel, erizando tus vellos, colapsando tus nervios y calando tus huesos, lo que repentinamente te recuerda que es sentir, aunque fuese esa horrenda y fría sensación. Sales del baño con los labios azulados y un temblor general en tu cuerpo. No bastaba con el clima tan drástico, tenía que haberse dañado el calentador justo ese día y sin haberte dado cuenta antes para prepararte psicológicamente o al menos haber calentado algo de agua en la cocina.

Sales del baño y te vistes casi igual a como habías entrado: un pantalón de tela gruesa para soportar el frío del invierno, una franelilla y un cómodo suéter. Y al terminar de vestirse vas a revisar el calentador a ver qué rayos le había sucedido. Esperabas encontrar aquello lleno de agua, o con algún cable roto, o con alguna falla eléctrica; pero extrañamente lo único que sucedía era que estaba apagado.

¿Apagado? ¡Si en ningún momento lo has apagado! ¡Ni que estuvieses loco!

Mueves el interruptor, para comprobar. Dejas pasar unos minutos y al abrir la llave del fregadero el agua salió mucho más tibia de lo que había estado la que salió por la ducha. O estás loco o alguien está jugándote una mala broma. Alguna broma de San Valentín, alguien quería aparecerse para darte alguna sorpresa, quizá fuese…

Pero disipar las ideas de la cabeza justo a tiempo es mejor que hacerse ilusiones, ¿no? Sacas algunas cosas de tu semivacía heladera que resultan ser papas fritas y pollo empanizado precongelado. «De su refrigerador a la sartén, y de allí, ¡a su paladar!», decía el envoltorio. Lo sacas un minuto para ponerlo sobre el fregadero para que se derrita un poco mientras va a encender la cocina… pero la cocina no encendía.

Oh, no me digas. ¿Tampoco recuerdas haber cerrado la llave del gas doméstico?

Pareciera que te estás volviendo loco. Después de encontrar dónde rayos estaba la llave del gas doméstico que nunca había utilizado y temía que el pollo y las papas se dañaran. Y después de luchar con el aceite y el agua que escurría la comida que iba a freír, fue que pudo tener su primera comida del día.

Se supone que este era tu gran día, ¿no?

Vuelves a la habitación después de haber comido totalmente solo en la sala, sentado en el sofá, como tienes meses haciendo. Levantas la tapa de tu computadora portátil y tratas de conectarte a Internet, pero estaba totalmente colapsada. Las páginas tardaban años en abrir, y para variar, el mismo sistema operativo de siempre estaba más lento que de costumbre. Y descubres que alguien ha estado hackeando tus cuentas, porque ninguna de tus contraseñas son aceptadas en ninguno de los sitios. O quizá sólo estabas equivocándote o las páginas no las reconocían por lo lento que cargaban.

¿Por qué nada te ha podido salir bien ese día? ¿Por qué piensas que halarte inhumanamente cada hebra de tu cabello provocándote un inmenso dolor de cabeza podrá arreglar algo?

Y por fin, en el momento menos esperado, ocurre lo que tienes todo el día esperando que suceda. Recibes un mensaje de texto, específicamente de Brendon. ¡Brendon sabe que existes! ¡Brendon se ha acordado de ti!


«¡Sal a ver la luna


No decía nada más. ¿Dónde estaba el mensaje de San Valentín? ¿Dónde estaría aquella íntima declaración de amistad eterna… o algo más? Pero lo habías olvidado, ¡no te has fijado en la luna este día! Te asomas rápidamente por la ventana buscando la redonda, enorme y blanca luz en el cielo. Éste se encontraba totalmente azul índigo, despejado y salteado de unas pocas estrellas… pero tu astro, la hermosa reina de la noche, aquel inmenso satélite… no estaba. Parpadeas un par de veces. Definitivamente, tienes que estar loco. Luna llena, día de febrero, ¡ya es hora de que fuese visible por tu ventana!

Sigues el consejo del mensaje de texto, así que dejas el teléfono sobre la pulida madera del escritorio y sales corriendo de la casa. El clima te azota al igual que lo había hecho el agua helada de la ducha: piel tensa, vellos erizados, nervios colapsados y huesos calados. «Oh, bendito sea el invierno,» piensas. Desde el umbral de la casa recorres el cielo con la mirada. Si Brendon te decía que vieras la luna era porque seguramente estaba hermosa y colorada, quizá anaranjada como algunas noches, quizá con alguna rareza inusual que la hacía más especial. Pero el hecho es que la luna tampoco no ha podido ser vista por allí.

Vas caminando la calle, cada vez a un paso más rápido, incluso puedes observar el vaho de tu respiración en el aire tan frío. Le das la vuelta a la manzana, pero la luna nada que aparece. Ya cuando doblas la esquina para volver a casa, abatido, pensando en aquellas líneas que habías escrito a tu astro en horas de la tarde. «¿Por qué hoy?», te preguntas, ¿por qué hoy justo cuando más la necesitas es que desaparece y te deja solo, a merced de todas esas preguntas sin respuesta ni sentido y esa sensación de culpabilidad que dan vueltas en tu cabeza?

Porque así te sientes, como un tonto iluso que ha tirado su vida a un basurero. Porque ahora eres incluso más prescindible. Porque hasta la luna te ha abandonado y te ha dejado solo a la intemperie del invierno… que pronto te abandonará también. Y comenzará la estúpidamente feliz primavera, donde todo renacerá mientras tu alma seguirá igual de marchita. ¿Qué has hecho para merecer todo esto? ¿Por qué no puedes ser una persona normal con un interés normal y una vida normal? ¿Por qué tenías que haberte convertido en una rareza y un desperdicio del mundo de relaciones humanas que todos llaman sociedad?

Ya no queda tiempo, sólo te recluirás en tu casa y te resignarás a todo lo que siga de ahora en adelante. A la pobre vida que estás destinado a recrear, como si de una obra teatral trágica se tratase, y a observar desde las tablas como los demás contemplan fascinados tu autodestrucción; la cual estarían dispuestos a pagar para ver una y otra vez, porque el cinismo es la base del comportamiento humano. Ver sufrir al otro te recuerda que tu estás en una mejor condición y te hace sentir mejor… pero nada puede ser peor cuando tú eres el mártir.

Y justo cuando estás llegando a la casa, es que te das cuenta que alguien está desentonando la monótona armonía del pequeño y anteriormente solitario porche. Un chico, con el cabello negro desordenado y rasgos faciales algo marcados, sostiene entre sus manos una esfera brillante que desprende alguna clase de energía que logra iluminar su rostro y darle cierto movimiento a su cabello en dirección contraria a la que llevaba la brisa.

No podía ser. ¡¿Brendon?!

¡Sí, Brendon! Apuras el paso, sin importar lo cansado que estuvieses, y te detienes antes de la escalerilla de tu casa, observando con estupefacción a aquel que fue el vocalista de tu banda en aquella gira tan intensa y gratificante. Aquel que te habías dado el lujo de rechazar tantas veces, allí está, con una sonrisa pintada en sus provocativos labios. Aquel que ahora llega con aquel regalo tan invaluable en sus manos.

Y puedes observar como sus ojos reflejan esa plateada luz, a pesar de ser ellos tan oscuros, misteriosos y a la vez tan increíblemente tiernos. ¿Qué rayos lo retendría allí parado, mientras sientes cierta energía extraña fluir dentro de ti, y no se acerca a darte un abrazo siquiera? ¿Qué sería aquello que te impide pensar con claridad?

—Veo que recibiste mi mensaje, Ry —dice Brendon, en voz bastante baja, pero el silencio era tal que no costó mucho trabajo que lo escucharas.

Echas un vistazo detrás de él. La casa está totalmente a oscuras, y así no era como tú la habías dejado.

—Hola, intruso —le dices a ese pelinegro que tienes al frente. Brendon, el apagador de calentadores. Brendon, el cerrador de llaves de gas. Brendon, el colapsador de Internet. Brendon, el hacker virtual. Brendon, el que acaba de soltar una carcajada.

—Sí, desde hace tanto tiempo… —dice, dándote a entender que no es la primera vez que te espiaba. Por algo sabía tu obsesión con la luna.

Debiste sentir alegría porque se acordara de ti, al contrario de lo que siempre pensaste, o al menos enojo, por haberse comportado como un bandido. Debiste al menos haber sonreído, o al menos haber fruncido las cejas. Pero hacía mucho tiempo que habías olvidado como sentir… te hace falta tacto y quisieras que en ese momento fuese posible pedirle prestado a Brendon el suyo.

—Leí lo que escribiste hoy en tu diario… —dice, bajando la mirada hacia la esfera grande y brillante que sostiene sin esfuerzo entre sus manos. Baja un par de escalones, y una extraña energía recorre todo tu cuerpo, y esa energía fluye desde aquel objeto plateado—. No puedo ni siquiera imaginarme qué pasaría si la última cosa que quieras de este planeta fuera a abandonarte —dice, bajando otro par de escalones y queda sólo un escalón más arriba que tú. Frente a ti, solo separados por la esfera—, y por eso te la he traído hoy.

Empuja con sus manos la esfera hacia ti; pones las manos sobre ella y todo el frío que sentías mientras caminabas la calle simplemente desaparece. Y vuelves a mirar al cielo estrellado y sin luna en él. Y vuelves a mirar este gran orbe que es tan ridículamente liviano.

—Brendon, ¿tú…? —dices, atónito.

—Por ti —te interrumpe antes de que puedas concluir, mirándote a los ojos con ese gesto embelesado que sólo te hace sentir… enamorado—. Y estaría dispuesto a hacer esto y mucho más.

Te separas un poco de él y pones la luna frente a tu rostro para poder contemplarla. Tan llena, tan ingrávida, tan plateada, tan perfecta, y la luz azulada que regaba alrededor hacía el momento mucho más mágico. No puedes creer que tanta majestuosidad sea tuya.

—No sé que decir —dices, sintiendo el sonrojo subido a tu rostro.

—No hay nada qué decir —dice, bajando un poco la luna para poder mirarte a los ojos—. Feliz día de San Valentín.

—Es el mejor regalo que me han dado jamás… incluso superaste tu Canon del año pasado —dices, sin aguantar una risita.

Risa. Tú, Ryan Ross, no habías considerado poder volver a sonrojarte, mucho menos reír. Y vuelves a mirar al cielo, sabiendo que le falta ese astro que tienes en tus manos.

—Bren… ¿por qué? —musitas, apenas mirándolo por encima de tu orbe, cuya energía les despeina sutilmente el cabello a ambos, como una cálida brisa de verano.

Y sientes muchas cosas que tenías meses sin sentir. Sientes el miedo en todo tu cuerpo, sientes la adrenalina en tus manos, sientes como tus ojos se humedecen y amenazan con llorar en cualquier momento. Cosas que no tienen sentido, pero eran sensaciones que habían quedado atrapadas e inestables dentro de ti por mucho tiempo… quizá demasiado.

—Porque te quiero… no, más que eso —se corrige, bajando el último escalón—. Yo quiero que estés bien, no quiero nunca más volver a verte triste… porque te amo —dice, acercándose ti, al chico de cabello castaño que lo había estado moviendo a hacer locuras toda la noche, y depositando un dulce beso sobre tus labios.

Sujetas la luna a un lado con una sola mano y la otra la dejas posada en el cuello de Brendon, manteniendo su rostro cerca del tuyo, mezclando sus labios con los tuyos en un tímido beso. Amor. Eso era lo que te hacía falta sentir para recordar que estás vivo. Sentir ese suave compás en tu boca, tan lento y embriagante, es suficiente para sentirte humano de nuevo. Y en un momento indeterminado, sueltas luna para colocar esa mano sobre el hombro de aquel que acabas de descubrir que disfrutas tanto besar.

Ves que Brendon trata de sostenerla antes de que flotara al firmamento de nuevo, pero lo detienes, sujetando su brazo con suavidad.

—No necesito la luna para ser feliz —dices, separándote un poco y perdiéndote en aquellos tan ojos oscuros, cada vez más oscuros mientras se alejaba la luna, y respirando de nuevo—. Para eso sólo necesito poder amar a alguien… —dices, rozando sus labios por un momento—. Y ese alguien eres tú.

Brendon sonríe sutilmente al oír tal declaración. Sí, están locos, ¿y qué más da? El frío vuelve lentamente mientras siguen compartiéndose el uno al otro, mientras tanto la luna curiosa los observa mientras sigue subiendo hasta ocupar su lugar en el perfecto cosmos.

lunes, 15 de febrero de 2010

"Believe"

Autor original: Tragedy
Clasificación: General.
Genero: Romance.

"Believe"
Capitulo unico.
Ryan puede ser muchas cosas, un gran amigo, un excelente músico, una persona admirable, un chicho encantador…pero Ryan no cree en nada y cuando digo nada es NADA!, no cree en dios, ni en la suerte, en las demás personas o en él mismo, así que el “amor” entra en la lista negra de cosas sin sentido e innecesarias.
Vivir con él era casi como vivir solo. Se la viva prácticamente en su cuarto, ya no comíamos juntos, el asaltaba el refrigerador por las noches y guardaba provisiones para el día siguiente y yo no permanecía en casa casi nunca.
Reconocer que me había “enamorado” de él no fue fácil, al principio lo confundí con preocupación por su repentino aislamiento, luego fue cariño resultado de todos los buenos momentos pasados y al final admití que era “amor”, un amor tan puro y tan idiota que no me importaba su extraña forma de ser.
• • •
—No entiendo cómo puedes vivir con él si ni te pela
—Somos un buen equipo a la hora de componer —Le respondí escuetamente
— ¿Y han compuesto algo?
—Amm... Bueno —Me rasque la nuca— Nunca sabes cuando le darán ganas de componer
—POR FAVOR BRENDON! —Golpeo la mesa violentamente-te estás engañando tu solo, Ryan es el que escribe y el que empieza a musicalizar y ustedes, si USTEDES no tú, terminan de darle vida a la canción- Bajé la vista a mi ya frio café- ¿así que por qué sigues ahí Bren?
—No lo sé Shane.
—No, si lo sabes —Seguía sin voltear a verlo— El amor es cruel amigo mío y tienes que aprender cuando se pierde.
—Como…—Lo mire sorprendido
—Te conozco demasiado —Se levanto y dejo un billete sobre la mesa—Piénsalo y recuerda que siempre eres bien recibido en mi departamento —Y se fue.

Yo me quede ahí, en ese cómodo asiento de aquel café, viendo solo por la ventana, mi taza seguía llena así que no podían correrme. Ya eran las 6 de la tarde y la calle estaba vacia, el cielo amenazaba con llover… Shane me había aterrizado, yo me consideraba indispensable para Ryan, él me había insistido para que me mudara con él, todo el proceso de “Pretty Odd” fueron risas y buenos momentos, me despertaba a la mitad de la noche con guitarra en mano y los ojos brillosos y casi siempre el amanecer nos descubría con una canción nueva.
Pero después de la gira todo cambio, dejamos de tener comunicación, el se volvió un preso de su propio cuarto y yo un vago de primera, me la vivía en la calle para no estar en casa escuchando el silencio… ya nadie tocaba el piano y las guitarras estaban en casa de Jon y si algo me desesperaba de sobremanera era estar encerrado en un silencioso lugar.

Decidí que era la hora de irme cuando la lluvia estaba en su apogeo y el reloj marcaba las 8:30 pm, no llevaba prisa así que deje que las gotas se colaran por mi ropa hasta empaparla toda…
Cuando abrí la puerta me recibió la oscuridad, realmente parecía que vivía solo. Prendí el calentador y accione la cafetera. Media hora después Ryan me encontró en pijama, sentado en el sillón viendo “Bones”.

—Valla sigues despierto
—Apenas son 9:15
—Amm ok -Se siguió a la cocina
—Ryro
— ¿Hum?
— ¿Te molesta que viva aquí? -A mi pregunta le siguió un silencio
-Realmente no lo había pensado -Se volvió a escuchar el sonido de los trastes al chocar- Supongo que no, es casi como si viviera solo y eso me agrada -Salió de la cocina con un plato de cereal en las manos, me sonrió y se fue.
“Es casi como si viviera solo” ese había sido un golpe bajo, intente no pensar en eso, apague la tele y me fui a dormir.

• • •
Él seguía encerrado en su cuarto y yo recorriendo la ciudad a veces solo otras con Shane.
— ¿Y no piensas decírselo? —Negué con la cabeza violentamente— ¿Por qué no?
—No lo conoces
— ¿Y tu si?
—Supongo —Puso los ojos en blanco— Por dios Shane he vivido con él 2 años y lo he visto con “N” cantidad de chicas…
—Pero tú no eres “chica” —Me interrumpió
—Y eso es lo peor, si con ellas huye imagínate conmigo —Lo mire alarmado— Y yo quiero todo menos perderlo
—Arriésgate amigo, de cualquier forma ya lo estás perdiendo —Y una vez más el maldito se largo, dejándome con mas problemas que soluciones.
Me tope con Ryan apenas abrí la puerta, vestía una playera azul deslavada, un short negro y unas curiosas pantuflas de perro que no tenía idea que poseía, tenía los ojos hinchados, el cabello desarreglado y una taza de chocolate en la mano, esta imagen se me hiso de lo más tierna, hasta que abrió la boca…
—Cierra la maldita puerta que me voy a enfermar
—Perdón.
—Si como sea —Comenzó a subir las escaleras sin decirme nada más
— ¿Ry? —Se volteo para verme— ¿Qué soy yo para ti?
— ¿Eh? —Alzo su ceja
—Sí, ¿qué soy yo para ti? —No daría ejemplos no diría NADA mas
—Amm no se, eres el vocalista de mi banda, ¿eso cuenta? —Y sin darme tiempo de responder dio media vuelta y se perdió escalera arriba.

“El vocalista” ni siquiera “amigo” o ya de perdida “compañero” no. Solo era el estúpido vocalista.

Cero y van 2 golpeas bajos a mi ego y corazón.
Una vez más lo pase por alto y continúe conociendo la ciudad, aun había muchos parques que no conocía, muchas películas que ver, discos que comprar o simple y sencillamente calles silenciosas en las cuales dar un paseo.
Shane estaba de vacaciones así que llevaba más de un mes sin verlo, mes en el que … NO HABIA PASADO NADA… había encontrado una pequeña biblioteca y pasaba gran parte de mi día ahí, no es que me gustara mucho leer, pero, el lugar era agradable.
Siempre había sido bueno para olvidar mis problemas, así no me amargaba la vida, vivía mis días al máximo y por las noches olvidaba todo lo malo así al despertar no tenia preocupaciones, siempre había sido así y no pretendía cambiar pero… con Ryro era diferente, cada tarde que llegaba de pasear y encontraba todo en silencio, me sentía mal, mal en serio y cuando me lo encontraba y el solo sonreía y se seguía de largo como si no me conociera, como si hablar conmigo no fuera interesante, como… si… como… ¡COMO SI NO LE IMPORTARA!
Un sábado había decidido no salir, seria tarde de películas, ya tenía los dvd’s que vería, la sala estaba llena de cojines y las palomitas se hacían en el microondas, todo estaba tranquilo y eso era bueno.

—Bren
— ¿Eu?
—Ten —Me entrego el teléfono—Te hablan… creo que es… Shane —Hizo una mueca de disgusto y se fue
¿Shane? Para qué diablos me hablaba a la casa si tenía el número de mi celular
— ¿Bueno?
— ¡HOLA PANQUESITO!
— ¿Panquesito? —Estallo en carcajadas— ¿Por qué panquesito?
—Paso por ti en 15 minutos pone guapo
—Si tu evade mi pregunta.
—Amm yo siempre
—Ok caramelito nos vemos —Y colgó.

Mi cara era un enorme WTF ¿Qué demonios le había pasado a Shane para que me hablara así?
10 minutos después estaba bañado y perfumado

— ¿Saldrás?
—Sip, Shane quiere verme
—humm ya, ¿y a qué hora volverás?
—Pues no lo sé —Lo mire curioso— ¿Por qué?
—Nada mas… —Y abandono la estancia.


Regrese a la casa a las 7:30, curiosamente Ryro estaba parado en la puerta de la cocina con su típico plato de cereal.
-hola -ero él no me contesto solo me miraba fijamente- ¿Qué? -Se dio la media vuelta y entro a la cocina yo solo me alcé de hombros y me avente al sillón.
Cerré los ojos ya estaba fastidiado no era para que me tratara así, últimamente me miraba molesto y se ofendía si le dirigía la palabra. Quizás Shane tenga razón y sea el momento de afrontar la derrota y decir adiós.
Pero no quería, simplemente no podía abandonar algo que nunca había sido mío, era como retirarme de la guerra sin siquiera haber ido a luchar, sencillamente no me iba a dar por vencido hasta no obtener al menos una negativa por respuesta.

En un momento determinado salió de la cocina y se paro enfrente de mí.

-¿Ahora qué Ryan? –Lo afronte- ¿te estorbo e el sillón?
-No, estoy esperando -Se cruzo de brazos
-¿Esperando que?
-Tu pregunta estúpida del día de hoy -Le alcé una ceja dándole a entender que no sabía de lo que hablaba- No te hagas el menso que no va, siempre que sales con Shane regresas haciendo preguntas absurdas “¿Te molesto?” “¿Me quieres?” “¿Me soportas?” “¿Qué soy yo para ti?” así que dime cual es la del día de hoy.
—Creo que hoy no habrá
—Perfecto —Puso los ojos en blanco y se encamino a las escaleras
—Si tanto te molesto porque no me lo dices
— ¿De qué hablas?
—Por dios Ryan. ¿Crees que no me doy cuenta? Me evitas, te molestas si te hablo…
—Estas viendo solo lo que quieres ver
— ¡Claro que no!
—Pues si tanto te molesto ¿Por qué no TE LARGAS?
— ¡PERFECTO! —Acababa de darme una las señales que estaba esperando.

Sin decirle nada subí a mi habitación, comencé a empacar sin siquiera molestarme en cerrar la puerta, el paso de largo con las manos en los bolsillos y tarareando una estúpida canción…
• • •
Y el tiempo paso, a pesar de mis intentos por congelarlo, apenas llevo 6 meses, pero patéticamente no puedo olvidarlo. Shane es buen amigo, siempre intenta distraerme con algo para que no vuelva a deprimirme, me regalo mis 3 merecidos meses de luto pero después de ahí ya no me dejo solo.
Siendo sincero aun me duele, todavía lo extraño y ni loco me ha pasado por la cabeza dejar de quererlo tanto, pero también sé que los demás tienen razón, si en 6 meses no me ha buscado es porque simplemente NO LE INTEREZA

Era viernes y Shane había organizado una fiesta, andábamos muy apurados por que los habían citado a las 7 y eran 6:30 y aun no terminábamos…

…Y no terminamos, Jon llego primero y en menos de 20 minutos la casa estaba a reventar, yo estaba sirviendo las bebidas y no me daba abasto, los mendigos parecían esponja.

—Hey Bren, que dice Shane que vayas a sacar a Gabe de su cuarto —Fue mi imaginación o eso parecía trabalenguas (?)
— ¿OTRA VEZ? Con esta sería la 3° vez que lo hago —Spencer solo se alzó de hombros y se fue.

Le entregue su Vodka a Nate y le encargue el “Negocio” estaba cansado de que Gabe ebrio se pusiera “Cariñoso” con cualquiera.
Pero cuando llegue al cuarto ya no había nadie ahí, suspire cansado… De repente unas manos frías me taparon la visión, por instinto posee mis manos encima de estas, pero las retire de inmediato yo conocía muy bien esos dedos largos y esa curiosa pulsera de madera, como no hacerlo si se la había dado yo.

— ¡Buuuuuuu! —Susurró cerca de mi oído liberando mis ojos, su vestimenta era sencilla solo una sencilla playera negra y un desgastado pantalón de mezclilla se veía jodidamente bien.
—Hola Ryan —No había estado Gabe en el cuarto de Shane, Spencer me había engañado ¬¬
—Quiero que regreses a casa
—Estoy en ella
—Por favor —Suplicó
—No Ryan, y ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer.
—Brendon —Me tomo de la mano y entrecruzo sus dedos con los míos— En verdad te extraño —Sus ojos se pusieron vidriosos
—No Ryan NO! —Y me solté violentamente ¡OBVIO QUERIA REGRESAR A VIVIR CON EL! Este día lo había soñado tantas veces, pero no iba a regresar a vivir lo mismo— Aquí estoy bien, aquí ¡N-O M-E I-G-N-O-R-A-N! — Sí, golpe bajo.
—Lo siento —Una vez más sus manos buscaron las mías y otra vez no lo rechace— Te debo una explicación.
—La estoy esperando
—Vamos a otro lado
— ¿Para qué? —Se sonrojo levemente
—La mitad del pasillo no es el sitio adecuado

¿Adecuado? ¿Adecuado para qué?; sin embargo no le pregunte nada, solo lo deje guiarme por la concurrida casa sin notar a nadie lo importante en ese momento era esa mano que estaba unida a la mía.

No supe en donde nos detuvimos porque sin previo aviso me abrazo, la sensación de volver a sentir su delgado cuerpo entre mis brazos fue única y solté una pequeña carcajada al notar que no había perdido la manía de esconder su cabeza entre mi cuello y mi hombro, sus brazos rodeaban posesivamente mi cintura y de la nada un sollozo se fugo de sus finos labios.

—Yo… tenia… tengo miedo —Intente apartarlo para ver sus ojos pero me apretó mas contra él— Ha sido el peor medio año de toda mi vida.
— ¿Miedo de que? —Intentaba calmarlo pasando mi mano torpemente por su cabello
— ¡DE TODO! —Se soltó de repente y comenzó a caminar desenfrenadamente de un lado a otro— Llegue a odiarte sabes
— ¿O...Odiarme?
—Si, por que volteaste todo de cabeza con tu simple presencia, porque me hiciste ir en contra de mis creencias
— ¿Creencias? Ryan por favor, pero si ¡tu no crees en nada!
— ¡Exactamente por eso!, me hiciste creer que el destino existe y por eso te conocí, que la suerte existe y por eso te hiciste mi amigo y... Que tal vez nos sepa a ciencia cierta lo que es el amor y si este existe… pero lo que siento por ti va más allá de cualquier explicación lógica. —Detuvo su caminar solo para juntar sus manos y quedarse así— ¿No dirás nada?
—No
—Ok-—Se dio media vuelta y echo a andar, yo me quede en mi lugar riendo a carcajada suelta— ¿Qué te causa tanta gracia? —Se detuvo unos metros adelante con los puños apretados y dándome la espalda.
—Lo idiota que eres —Se volteo a verme enojado— y lo adorable que te vez cuando te enojas
—No juegues conmigo Brendon —Me amenazo, yo solo volvía a reír , el frunció el ceño y antes de que corriera o hiciera cualquier otra cosa me lance contra sus labios.
Labios que deseaba probar desde hace mucho, labios que me correspondían el beso de forma tierna.
—Yo te quiero, no querer no,¡ YO TE AMO RYAN! Y si de mi depende enseñarte y DEMOSTRARTE que el amor existe y no es solo una ilusión y pérdida de tiempo como tú dices, lo hare —Me abraso y yo le pase mi brazo por lo hombros y caminamos de regreso a casa de Shane
— ¿Sabes?
— ¿Qué?
—Yo SI creo en el amor porque creo en ti —Sonrió y unió sus labios con los míos una vez más.

domingo, 14 de febrero de 2010

Video: Ryan vs Guitar Hero.

¿Recuerdan esta entrevista de Panic! At The Disco para la revista Rolling Stone?
Cuando los chicos se visitieron muy elegantes y hubo una sesión de fotografia muy divertida; en la cual salio este famoso poster que seguramente todas deben de tener, en fin, el punto no eran todo los detalles sino la parte mas Ryden de la entrevista:
Ryan vs Guitar Hero.





Por ahé alguien me comento la traducción de este video, ahora no la tengo completa pero quizás debamos agradecer al Guitar Hero por este "momento Ryden".
Ryan no tiene demaciados puntos para jugar al Guitar Hero y Brendon si. Brendon debería de prestarle unos cuantos, pero a Ryan no le agrada tanto el juego. ¿Quién los entiende? xD

Y si, este video quedara en el baúl de los recuerdos Ryden, para siempre...
... o hasta que Youtube exista xd

¿Alguién lo recordaba?

"Keep Dreaming..."

Autor original: @_HollowWords
Clasificación: General.
Historia publicada originalmente en: Reinventlove: Keep Dreaming.
Genero: Romance.

"Keep Dreaming..."
Capitulo unico.


Cαminαbαmos juntos por un lαrgo tunel; frio, solo y obscuro tunel. Ambos lo recorriαmos distαntes, cαdα uno sumergido en dimensiones pαrαlelαs, con lα mirαdα clαvαdα en el empedrαdo suelo. Pαsαbαn segundos eternos y un silencio inmenso. Apenαs podiα oir tu respirαcion αcompαsαdα α mi lαdo. Erαs como un zombie, demαsiαdo αusente; cαminαndo sin rumbo αlguno. Entonces yo me αcerque tomαndo tu frαgil mαno y entrelαzαndolα con lα miα... volteé me mirαdα pαrα encontrαrme con lα tuyα, pero simplemente no estαbαs αhi, el brillo de tus ojos no estαbα αlli. Me mirαste y nαdα mαs... Me detuve sin soltαr tu mαno provocαndo te detuvierαs tαmbien; pensé un segundo pαrα despues colocαrme αl frente tuyo y mirαrte como un αdolecente enαmorαdo. Tu, αun sin ese brillo me diste unα mediα sonrisα; mediα sinrisα, sin esα miel que emαnαbα siempre. Intrepido me αbαlαnzé hαciα ti, dejαndo mi rostro α escαzos centrimetros del tuyo dejαndo que tu αliento de fresαs bαñαrα mi rostro.
Mi mirαdα seguiα penetrαnte en lα tuyα... tome tu menton y roce mis lαbios con los tuyos. Tu sencillαmente no reαccionαbαs; me αsuste... y entonces te bese, dejαndome llevαr, cerrαndo mis ojos y αmαndote lentαmente.
Los segundos pαsαbαn y no veiα respuestα de tu pαrte. Abri los ojos de nuevo y tu seguiαs inexpresivo. Me αleje y te mire perplejo, preguntαndome que te sucediα. Me mirαste con sumα tristezα y pronunciαste pαlαbrαs que jαmαs hubiese querido que pronunciαrαs. ~No. Perdonαme...
y soltαste mi mαno...

- - -
-Sigue soñando, y dime que aun me amas...

sábado, 6 de febrero de 2010

"I'm just kidding" en AudioFic

Como siempre, vagando por internet me encontre esta interesante cosa Sonowebs. Se trata de un reproductor de audio mendiante un texto. Creo que soy mala para explicar porque apenas y lo leí bien, así que pasen por su pagina.

Se me hizo un interesante propuesta, además de comica. Asi que mientras haces otras cosas puedes escuchar el fic y no preocuparte de nada. Ok, admito que me morí de la risa al principio porque la voz de "Miguel" contandolo es algo graciosa.


Escuchar noticia


Como podrán notar en la misma pagina esta el mismo fic agregado miles de veces, todas la veces que estuve jugando xD
No lo tomare como una opcion, solo fue una curiosidad.