domingo, 25 de abril de 2010

"Travel to the moon" 27/36

Autor: Abril
Clasificación: General (lease bajo su propio riesgo [N/A])
Género: Drama, Romance.




"Travel to the moon"
Capitulo 27


Deje mi automóvil en un estacionamiento a unas cuadras de la fiesta y camine con Alex hacia la casa mientras escuchaba lo asombroso que era mi automóvil, le había concedido que el manejara así que con mas razón las maravillas nunca cesaron.
Al llegar al lugar la música sonaba desde una cuadra antes, se veía una gran multitud de autos estacionados, algunos individuos transcurrían por las calles, afuera de la casa se veían algunas personas y por las persianas corridas se veía a otras más bailando.
—tenias razón… no notaran mi presencia…
Al entrar entre empujones Alex corrió a saludar a su amigo, que enseguida me presento, el nombre igual lo había olvidado pero era un tipo bastante agradable.
Nos adentramos más a la casa mientras yo miraba la multitud que aunque exagerada, me había parecido cómoda, era un contraste extremo pero bienvenido.
—Vengan—dijo el tipo al guiarnos escaleras abajo rumbo al sótano y sonrió—aquí hacemos cosas más serias…
Alex sonrió con complicidad, yo no entendí hasta que abrió la puerta…
… Era como si fuera una habitación alterna, mucho mejor que cualquier otra parte de la casa, donde en el techo colgaba una esfera de Luz Neón y había bastante gente ahí para ser “privado”, varias personas se acercaron a saludar a Alex y yo me perdí entre la multitud.
En el fondo, junto al estéreo, había un mini bar, me serví lo primero que encontré, un poco de Tequila Don Julio, me lo tome seco, luego me serví otro trago y lo condense.
—tu eres el amigo de Alex—afirmó una mujer a mis espaldas, gire antes de darme el valor de tener que convivir, la cosa de haber venido a la fiesta había sido distraerme, no buscar amigos.
La mujer frente a mi era una castaña bastante alta, blanca en algún tiempo porque ahora presentaba un color dorado por el bronceado superficial, esas porquerías causaban cáncer, pero no dije nada.
—Soy Nathalie, puedes decirme Nat—me dio un enérgico beso en la mejilla.
—Ryan—le dije con pesadumbre, mire hacia atrás, escuche la música, propiciaba querer bailar y eso es lo que quería— ¿bailas?
—bailo, salto, brinco, muerdo, lo que tu quieras cariño
Sonreí.
—gracias, pero solo quiero bailar…

El tiempo había pasado, los presentes habían disminuido en gran medida pero seguramente aun persistía la mitad, yo estaba cansado, había bailado demasiado… la tipa me había bailado demasiado por no decir que lo que había hecho fue restregar su cuerpo con el mío.
—Vamos a sentarnos—le dije—quiero un poco de alcohol
Ella sonrió y me tomo de la mano mientras me guiaba al mini bar.
Servimos nuestras bebidas y platicamos, la tipa era una completa tonta, platicas superficiales que en realidad no me interesaban pero asentía como quien siguiera la platica.
Quería que se callara o escaparme, quizás hasta con este cansancio soportaría seguir bailando pero no podía seguir siendo parte de esa plática tan estúpida e inconcebible.
— (…) digo que eso es tonto, solo son uñas ¿no?
—oye Nat, tengo que ir a ver a Alex, no trajo su auto y me ofrecí a llevarlo a casa—me miro, vi que estaba apunto de retenerme, así que agregué—en cuanto lo encuentre y le avise por donde ando, me regreso
—entonces te espero
Asentí dándome la vuelta con mi quinceavo vaso de alcohol, camine y no tarde mucho en encontrarlo, estaba sentado en un sillón junto a varios tipos.
—es tarde, creo que me voy…
—Quédate un rato, quiero que pruebes algo…—acerco una charola de plata a mi periférica visual, brillaban unas rallas que se veían moradas.
Lo mire, entre dudoso e inquieto.
—no, yo paso
—solo pruébala, si no te late, no te vuelvo a ofrecer
—Es de la buena—añadió alguien, los mire a ambos
—dudo
—Estamos tomados, más no ebrios… vamos—me dijo Alex acercándome la charola
—no, enserio, no se me antoja
—Mira—comenzó alguien que estaba frente a mi—yo venia asqueado de tanto problema y cuando la probé, dios, que no se siente nada igual, tus problemas son minúsculos
—igual, no, gracias, de verdad
—Mira, no te hagas el persinado—me dijo cansinamente Alex, yo me le quede mirando—vi los frascos de valium que llevas en la guantera ¿crees que esas son chicles o qué?
— Lo que sea y lo que yo haga con esos medicamentos es mi problema—le conteste con el mismo tono con el que él me hablo.
Alex me miro, entre severo y tranquilo.
—Entonces, una raya, si no te gusta, no te vuelvo a insistir pero amigo, estas son cosas que tienes que probar al menos una vez en tu vida…
No es que ese argumento sonara convincente, de hecho, era bastante deficiente pero quería intentar algo nuevo y se presentaba frente a mí con tanta simpleza que seguramente era una mala broma.
—asumo que no vas a dejarme hasta que lo haga, ¿cierto?
—lo sabes, además, si no te gusta lo dejas y regresas a tus pastillitas —bufe, haciendo volar mi flequillo, me quede mirando alrededor, Nat ahora estaba con nosotros, esperando ansiosa que inhalara
— ¿Qué esperan?
—que lo hagas tu primero… entonces ¿pruebas?
Mire el plato brillando con tanta intensidad como si me incitara… bueno, cualquier cosa era mejor a como estaba.
—bien, pásamelo…
Él sonrió estirándome el trasto.
Vacile al estar a unos milímetros de la cocaína, respire, acerque la tarjeta que me habían dado al polvo, jale la línea y a continuación sentí un estallido, un gruesa lágrima saliendo de mi ojo, la nariz como un nudo que termino por ceder.
Agite mi cabeza, confundido, todo me parecía lento, súper lento, la música, los colores, todos saltando, todos dando piruetas, tranquilo y rápido, un tipo a mi lado abriendo una cajita, colocando más polvo sobre la charola de plata, tarjetas raspando, inhalaciones…
Todo daba vueltas como si estuvieran detenidos por el mismo canal, sin escapatoria, el disco rayado y el estéreo a punto de explotar, yo asustado, más asustado que la mi3rd4… fascinado a mil.
Nathalie estaba a mi lado, con la cabeza apuntando hacia arriba y con una mano en el tabique de la nariz, seguramente esperando que el polvo cediera.
Me levante tomándole la mano.
—Quiero seguir bailando—le dije, ella me besó en la comisura de los labios y se levanto, la seguí…
El tiempo había avanzado casi con indiscreción y yo estaba bastante inquieto mientras ella se bajaba al suelo y acariciaba con premura mis piernas, la levante de un tirón y la gire, bailando tras de ella, con su espalda pegada en mi pecho, notando como me seducía al propósito pero me dio igual, es lo que ella quería… lo que yo quería así que enrede mi brazo en su cintura y la pegue lo más que pude a mi susurrándole que fuéramos a un lugar más discreto, ella asintió.
Tome 2 tragos antes de salir del lugar con ella y subimos a una pieza.
En la recamara, al fondo, junto a un closet había un viejo tocadiscos, buscó algo hasta que encontró un disco de acetatos y lo colocó.
En el ambiente había un olor a marihuana que quemaba, que ardía, que dañaba… que me agradaba… el olor a marihuana que lo impregnaba todo.
Nat puso un disco de Pink Floyd, Money era la canción que canturreaba mientras la habitación se llenaba de esa onda entre depresiva y drogo de los Pink, muy acorde con el ambiente.
Se subió a la cama mientras bailaba lentamente a la par que se quitaba sus prendas muy exquisitamente.
Sentado en el sillón la observaba con calma, con ese mismo baile tan lento y elegante caminó hacia mí, empezó a desabrochar mi camisa, descubrió mi pecho e inició a acariciarme el torso.
La tomé de la cintura y la senté en mis piernas mientras ella se abrazaba a mi cadera y me besaba con una ferocidad impecable.
La sujeté del cuello con una mano, cargándola hasta la cama, nos quedamos a medio camino, tirándonos al suelo, besándonos con desesperación, todo lucia rápido y más y más y más…
… la canción ya no tenía sentido a mis oídos…

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